Cuando Nacho Romani fue a la línea de libres en Moreno, para poder desequilibrar en el tablero unas acciones muy parejas, me vinieron a la mente unas imágenes de años atrás, cuando el escolta jugaba para Platense, y estaban en una serie de playoffs definiendo la serie ante Unión Vecinal de La Plata. La cosa era así: el Calamar era uno de los candidatos para ascender al TNA, y los platenses, al igual que ahora, sin mucho por decir pero siempre al acecho.

 
Comenzaron en Vicente López, y el segundo juego se lo robó Vecinal, teniendo la chance de liquidar todo en su casa, lo cual sería una sorpresa mayúscula. Muco más cuando el tercer punto quedó en sus manos, y con uno más, eliminaban al gran candidato. Entre esos dos juegos, la prensa de Platense, desde sus redes sociales, eran muy terminantes hacia el plantel, y casi que veladamente era una imposición que se trajeran la serie a definir en su casa. Recuerdo bien esos momentos, porque yo tenía la data que apenas Platense culminara su participación en el Federal, Alejandro Pappalardi se sumaría al plantel de Porteño en el Prefederal que terminó ganando.
 
Apelaron a todos los recursos anímicos, deportivos y de carácter, y consiguieron vencer en La Plata, para definir todo en Vicente López, con una cancha completamente llena, con casi mil personas en las tribunas….
 
Entonces, no me sorprendió con el aplomo que Romani encestó los dos, Porteño arriba por dos, y en la jugada siguiente, el local que no pudo emularlo, concretando así el pase de nuestro equipo a esta instancia.
 
“Si, recuerdo bien aquella serie chivísima, donde pudimos definir en casa cuando estuvimos casi al borde de la eliminación”, menciona Nacho en la semana, cuando se le trae a colación aquella instancia.
 
Al momento de hablar sobre la tranquilidad con la que definió ante Los Indios, admite:
 
“Jajaaaj, si, pero los nervios siempre están, aunque tratamos que se note lo menos posible”.
 
De todos modos, no cabe duda que el oficio conseguido ante experiencias anteriores, que forjan el carácter en circunstancias determinantes, marcan la diferencia.
 
“La presión siempre la tenés, y obviamente, como mencionás, esas cosas pasadas te marcan”, asegura.
 
Entonces, primer punto donde recuesto mi confianza en una serie que comienza este viernes de visitante ante Racing. Sin dejar de lado una certeza: ellos siguen siendo los candidatos, y más allá de la baja de Maximiliano Segon, no solo uno de sus mejores jugadores, sino también de los más destacados dentro de la División, no cambia el concepto de medirnos ante un oponente poderoso.
 
De hecho, Porteño debió jugar uno de sus mejores partidos en defensa, casi una actuación celestial, sin fisuras, para dejarlo en 51 puntos. Pero desde este lado, se convirtieron 56… O sea, se deberá mantener una serie en alto nivel y concentración, si se pretende volver a rescatar juegos ante la Academia.
 
Pero ahora si puedo decirlo, o escribirlo: desde hace unos meses le dije tanto a cuerpo técnico como jugadores, que este plantel estaba diseñado para enfrentar las eliminaciones directas, mas que la fase regular. Porque posee recursos humanos con los cuales salir a cualquier rectángulo y no cohibirse ante cualquier escenario complicado.
 
El caso de Romani es testigo; me acuerdo perfectamente como la prensa de Platense sacó su rostro futbolero, y arremetió contra los jugadores, diciendo a viva voz que la serie debía cerrarse de local. Y se cerró de local…
 
Como dato no menor: Nacho era el capitán de ese plantel…. Entonces, desde su experiencia, y como él mismo lo expresa, las situaciones pasadas ayudan a forjar un carácter necesario para estas instancias.
 
Y ni hablar de Pablo Barrios.
 
“El primer clásico que me toca jugar es Ben Hur contra Libertad; unas expectativas tremendas, era todo nuevo por ser mi primer equipo en la Liga Nacional. Venía gente de Sunchales, que está a 50 kilómetros de Rafaela, o al revés, pero siempre se jugaba a cancha llena. Al otro año me tocó pasar a Peñarol y fue algo increíble, nunca viví una cosa similar. Cómo te puedo decir, Peñarol-Quilmes es al básquet lo que un River-Boca en el fútbol; la gente una hora y media antes ya estaba en las tribunas. Cuando nos íbamos a cambiar, los escuchabas entrar al Polideportivo coreando tu apellido, alentándote, diciéndote que hoy se debía ganar. Veías la cancha llena, gritando, y te daba escalofríos….Es algo increíble y no voy a volver a vivirlo en ningún lado más”, comenta Pablo en la semana previa al duelo con Racing, como respuesta a sus vivencias de jugar clásicos a cancha colmada, con seis mil personas, o instancias determinantes como las que afrontará Porteño. Y en especial, recuerda una en particular.
 
“Nos pasó que le ganamos los cuatro clásicos en el año a Quilmes, pero no pudimos entrar entre los cuatro mejores. Quedamos quintos, y el playoff nos puso ante ellos de nuevo, quienes venían mal. La cuestión fue que llegamos al quinto juego 2-2, y el quinto lo definimos al final, con Gerald Ford, uno de los mejores extranjeros que haya visto en Argentina. Un ex NBA, de los Seatlle Supersonics. Ese fue el que más sufrimos, porque si perdíamos contra ellos luego del campañón, iba a ser una piedra para cada uno de nosotros. Pero lo ganamos en quinto partido, y contentísimo todo el mundo de Peña. De hecho, después me tocó ir a jugar al Once Unidos con otros equipos, y era comerme todas las puteadas en todo el partido; y eso que yo jamás les hice una seña, pero una vez que jugás en Peñarol, del otro lado te matan…”, agrega entre melancolía, risas y el halo de saber que luego de esa experiencia, nada te intimida.
 
Por eso, más allá de contratiempos físicos u otra índole, la realidad es que tener a Pablo dentro de una cancha espesa, complicada, ayuda a absorber la presión, y permitir que los demás compañeros, puedan desarrollar sus virtudes y talentos. Sobre todo los más jóvenes, o quienes aún no pasaron por la situación de disputar una serie que puede colocarte entre los mejores ocho, a una sola instancia de las eliminaciones nacionales, con las divisiones de la Conferencia Norte.
 
Reiteramos, vamos de punto, y no tiene nada de malo eso. Tan cierto, como que los jugadores están plenamente entusiasmados con esta posibilidad de seguir escribiendo historia grande en Porteño, en su mejor año histórico dentro de una competencia profesional.
 
El conjunto de Juani González va consciente en el poderío de sus armas, en el respeto dispensado por los rivales, y con la ilusión plena de sentirse con las herramientas de hacer una serie digna.