«En lo personal,me siguió demostrando que la persona dispuesta a ayudar al prójimo, lo está haciendo más todavía. Y quien no, no logró entenderlo lamentablemente. Son momentos donde uno valora más la salud y entiende lo importante que son los cuidados, porque no sólo nos sirve para la pandemia, sino además estamos evitando muchas otras enfermedades. Ojalá de a poco se pueda volver a una nueva normalidad cotidiana con los mismos cuidados, pero volver a encontrarse con la familia y amigos, que en estos meses de distancia uno lo valora más».

Nicolás Ugalde es el preparador físico del Voley masculino. Como todo profesional de su rubro, actores principales en el tetorno progresivo de las actividades, luego de medio año en aislamiento social obligatorio, y entrenamientos caseros en los hogares, con todas las limitaciones del caso.

Y justamente, su reflexión referida a ese lapso inédito en la historia a nivel global, interesante para un aprendizaje como individuo, y también como profesor frente a un grupo de jóvenes, en este caso jugadores de voley.

«El mensaje que siempre intento transmitir antes de la pandemia y más ahora, es lo importante de ser siempre solidario; uno no sabe lo que significa para el otro recibir nuestra ayuda. Y va más lejos de una ideología, es tener empatía y entender que con dar un mínimo de nuestra ayuda, para quien lo reciba puede ser muchísimo. Y en estos tiempos la solidaridad es más necesaria», responde ante la pregunta de cómo adaptó esta situación para entrelazar la solidaridad social, con la feportiva, como grupo de jugadores.

Bajo todos los protocolos establecidos, el voley masculino entrena una vez por semana al aire libre, en las canchas de fútbol.

«Por suerte pudimos volver a vernos, todos lo necesitábamos. Volvimos a hacer físico en grupos reducidos de diez, doce jugadores, y en la última semana se sumaron los menores de 14. Es un gran avance, de a poco permite un poco más. Para los chicos, volver a verse con sus compañeros y amigos era muy necesario, nos veíamos sólo por Zoom y necesitábamos hacerlo a la cara, aunque sea sin contacto y con muchos cuidados», detalla Nico.

Referido a poder verse en persona, añade:

«Lo considero como lo más importante! Lo físico, con dificultades o no, se fue trabajando durante toda la pandemia. Pero hay un factor psicológico que poco se fue contemplando en el encierro, y era necesario empezar a generar nuevamente. Verse a la cara con tu equipo y empezar a entender que con muchos cuidados y haciendo las cosas como corresponde, volvemos a tener ese vínculo que una pantalla no nos puede dar».

Si bien su función es el trabajo corporal de los jugadores, se le consulta si debió apelar en algún caso puntual, a lo anímico o psicológico.

«Cada uno lo tomó diferente, y en medida de sus posibilidades cómo pudo. Hubo chicos más desganados a otros, sin ganas de conectarse, y en esos casos generamos una charla particular para que nos cuente cómo se sentían y de a poco que se vayan sumando a los entrenamientos virtuales. Y si costaba mucho, intentar mantener el contacto para sentirse acompañados’, describe.

¿Cómo sobrellevó su labor dentro de esas limitaciones?

«Hicimos un buen trabajo en equipo con los entrenadores para estar en contacto constante con esos jugadores y ayudarlos desde nuestras posibilidades, para que no dejen de asistir y se sientan mejor».

La re pregunta apunta a las prioridades físicas y deportivas, desde un entrenamiento por Zoom.

«Busqué empezar a desarrollar la técnica de los ejercicios de la mejor manera, para cuando tocara volver ya tuviéramos un gran avance al momento de empezar a sumar un poco de peso dependiendo de la edad. Y organizar diferentes planes para lograr que el cuerpo se mantenga activo y preparado dentro de las posibilidades, para el retorno al entrenamiento físico presencial», responde.

¿Y cuando retornaron, como los halló fisicamente en relacion a lo previsto?

«La verdad,estaban mejor a lo esperado; tiene que ver mucho las ganas acumuladas por ellos. Es verdad, no se recuperó del todo la capacidad aeróbica, pero de a poco la vamos a ir entrenando para ganar más resistencia, pero dentro de lo previsto y planificado. La verdad, los chicos se esforzaron mucho en cuarentena para seguir entrenando y confiando en mí, en lo enseñado, entendiendo por qué lo trabajábamos y adonde queríamos apuntar. Eso fue un factor muy beneficioso para la vuelta», señala, en claro elogio a los jóvenes.

¿Dentro de esa planificacion, cómo están trabajando y que tiempo estiman, para llegar al estado fisico pre pandemia?

«Si pudiéramos entrenar otra vez tres veces por semana, se estiman entre dos a tres meses para recuperar el estado físico y técnico/táctico del voley. Con poco estímulo va a costar un poco más. Esos tiempos son siempre y cuando hagamos bien la planificación, para evitar lesiones. Son tiempos difíciles, dónde todavía no conocemos mucho cuáles consecuencias nos dejará el encierro. Con mucho trabajo de planificación y sin apurarnos, podemos contrarrestar esos posibles efectos», puntualiza.

Y al referirse sobre los trabajos específicos, detalla:

«Por el momento,  podemos hacer pelota individual! El espacio nos imposibilita  tener una pared para realizar trabajos, y mientras siga individual hacemos trabajos físicos agregando la pelota. Por ejemplo, sentadillas con golpe de manos bajas, o abdominales con golpe de manos altas. Esperamos de a poco nos dejen aunque sea entrenar en parejas, para poder empezar a sumar más trabajo técnico».

Nico Ugalde, preparador fisico del voley masculino, trabajando junto al cuerpo técnico, en la búsqueda gradual del acondicionamiento físico y técnico de los jugadores, para cuando se pueda a volver plenamente a la actividad en el Club.