Ya quedó atrás esa lesión en un torneo universitario, que le costó casi un año estar afuera de las canchas, cuando su presente indicaba no solo titularidad indiscutida en el equipo del Torneo Federal de Básquet, sino las mejores proyecciones con sus veinte años.

Pero superó todos los procesos de rehabilitación, y ya en plenitud, solo buscando el rodaje que dan los partidos, Ignacio Spagnuolo regresó para disputar el Metropolitano de la Federación, como uno de los grandes baluartes en el que se recostará un equipo que juega de memoria desde que salieron de la panza de sus madres, y siendo ya la mayoría fichas mayores, son jóvenes dispuestos a seguir progresando y conseguir en algún momento la coronación máxima con la camiseta que llevan adherida.

«Ya había debutado contra Huracán San justo en la fase anterior, pero una alegría total poder volver a jugar después de casi un año. El proceso de recuperaación fue muy lento (risas),  se me hizo largo y aburrido. Pero eso es lo que debía hacer, aunque ya tenía muchísimas ganas de jugar», admite Nacho ya bien entrada la madrugada del viernes feriado, tras otra actuación demoledora de Porteño, venciendo a Leandro Alem 73-44, en el inicio de la segunda fase en la Conferencia Oeste, donde otra vez, como en los seis cotejos anteriores, ganó por una media de 30 puntos.

Se aprovecha el instante, y la pregunta sobre cómo sobrellevaba aquellos meses de estar imposibilitado de practicar el deporte que ama.

«Al principio de todo, cuando recién me rompí, veía a los chicos del torneo de Capital jugando los playoffs, y a la vez se empezaba a armar el equipo para el Federal, me daba mucha bronca todo. Después fue como una etapa de aceptación; entender que si quería volver rápido y en buen estado, no quedaba otra que prepararme», afirma.

Uno aprende en los entrenamientos, en los partidos, en las indicaciones del técnico. ¿Se aprende también desde lo mental cuando asoma una lesión de semejantes características y el proceso en la cabeza sobre no decaer y persistir en la recuperación?

«Es muy importante estar fuerte de la cabeza, porque sabes que estas un paso atrás de todos, tanto físicamente como deportivamente, y tenes que dar el doble para llegar a igualarlos», responde.

Ahora, todo aquello como experiencia, los deseos de no repetirlo, y disfrutar poder compartir plantel en un equipo que amenaza estar en la pelea grande de la Federación.

«Ya casi 4 años que jugamos todos juntos, y se empieza a ver en la cancha la química que tenemos, confiando en el otro, siempre jugando al pase extra. Nunca vas a encontrar a nadie de mala onda con otro, nos bancamos siempre. Todos los años se tienen esas expectativas. Los años pasados nos quedamos al borde de conseguirlo y en vamos a dar todo».

Ignacio Spagnuolo, uno de los jugadores más virtuosos y dúctiles con los que Estudiantil Porteño cuenta, dentro de un conjunto con varios puntos altos de jerarquía, para instalarse nuevamente, en las definiciones del Metropolitano.