“Obviamente, después de tantos intentos y remates, sumado a las pocas piernas que ya nos quedaban a todos después de haber jugado siete partidos en siete días; llegó un punto donde empecé a ver las cosas un tanto grises. Pero por otro lado, quien conoce este deporte sabe que en cuestión de minutos todo puede cambiar. La diferencia era solo de un gol y se veía que, después del tiempo muerto que pidió el Zurdo a falta de 8 minutos, los estábamos llevando por delante. No nos podemos olvidar tampoco la final del torneo local del año pasado. cuando remontamos un 0-4 en 8 minutos, y después ganarlo por penales”.

Marco Politti fue uno de los pilares donde se recostó la remontada de la final en Mendoza, cuando El Tiburón parecía tener todos los grifos cerrados hacia el empate harto merecido por parte del conjunto dirigido por Gabriel Espósito. Coincidiendo con el relator y comentarista de la televisión, semejaba un duelo personalizado entre el talentoso conductor y un arquero con una actuación espectacular. Pero cuando los minutos se consumían junto a las esperanzas, una ráfaga de calidad propia de un campeón, lo dieron vuelta en menos de dos minutos y la justicia se posó sobre el escenario cuyano.

“El planteo de ellos no nos sorprendió. Sabíamos que no tenían tanto recambio, y habían hecho un desgaste enorme en la semifinal con Jockey. Además vimos el partido y ya mostraron una actitud similar a la adoptada con nosotros. Nos dejaron la pelota, defendiendo bajo e intentaron salir de contra. De hecho, el gol viene por una jugada donde nos agarra a los cuatro jugadores nuestros corriendo para atrás. Después tuvieron un mínimo error en salida y por suerte lo aprovechamos. El planteo lo tenían pensado y llevaron a cabo de buena manera”, explica este otro integrante del “Clan Santander Río” (seis integrantes del equipo trabajan allí). Él está en la sucursal Mataderos, cerca de donde vive junto a su madre Viviana  y sus hermanos Giulia, Chiara y Giussepoe, el mayor, en Villa Luzuriaga. Además, está desde hace siete años de novia con Deborah Brunsteins. Como ejemplo de haber aprendido la lección de todo hombre, la menciona con nombre y apellido. ” Y es de la colectividad”, agrega risueñamente.

Marco es otro de los protagonistas llegado de otros lugares, aunque ya son parte integral de la familia de Porteño.

” Después de tres años de jugar cancha de 11 en el club Ferrocarril Oeste, me rompo el ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda. Estuve casi un año parado y uno de los chicos con los que jugaba, que es de Ramos, me dijo de ir a probarnos juntos. El ya había hecho todo el baby en el club y yo conocía a alguno de ellos. Así que en 2012, después del ascenso a la A, fue cuando empecé a entrenar. Los motivos por los que empecé son básicamente porque no puedo estar sin jugar a la pelota. Los chicos me joden porque pelota que veo en los entrenamientos es pelota que voy a buscar para tenerla y gambetear al aire (risas). Después a mediados de 2014 me agarró la loca y me fui a jugar al club Nolting (en ese momento en la divisional C) en donde estaban mis amigos de la vida. Me habrán insultado bastante en Porteño pero era algo que necesitaba hacer (risas). Estuve hasta fin de año y decidí enfocarme más en crecer como jugador y mejorar el nivel de competencia, así que hable con el Zurdo y le comenté mis ganas de volver y me abrió las puertas nuevamente. Tuve la mala suerte que en enero de ese año 2015 nos juntamos con los chicos del club a jugar un partido en vacaciones y me rompo el ligamento cruzado de la otra rodilla. Así que todo el año 2015 no lo pude jugar”, se explaya Marco sobre todo ese proceso que decantó en esta maravillosa realidad de un Porteño monarca a nivel argentino y sudamericano.

Dos campeonatos ganados en menos de un mes, llegando hasta la jornada póstuma con la obligación de estar en plenitud física si se quería conseguir los objetivos. ¿Cuál es una de las razones para haberlos conseguido?

“Le doy casi la totalidad del mérito de esto a Gabriel Loyola (Preparador Físico). Hace ya tres meses aproximadamente, nos cambió la rutina de los entrenamientos, pensando en lo que se nos iba a venir. Trabajos aeróbicos, como también de prevención ayudaron a, increíblemente, ninguno de nosotros sufriera una lesión muscular fuerte. El año pasado algunos jugadores tuvimos la mala suerte de sufrir desgarros antes de jugar las instancias finales de la División de Honor, y eso generó  no poder estar de la mejor manera para afrontar los partidos decisivos. Agradezco que me preguntes porque Loyo se merece este reconocimiento. Hace el laburo que nadie ve y es uno de los más importantes”, afirma.

Se le comenta que a la vista del espectador neutral, el equipo no muestra márgenes de divismo, y podría tomarse su caso como ejemplo paradigmático; elegido como el Mejor Jugador del Campeonato, fue habitual verlo ingresar a los partidos desde la banca.

“Es una de las cosas más importantes, el que cada uno se sienta una pieza clave, a pesar de los minutos que tenga en cancha. Y acá pasa; quienes juegan más no se ponen en un pedestal, y quienes menos no se tiran abajo. Somos todos importantes, no tenemos jugadores indispensables. Y sí se quiere entender más fácilmente lo que es este grupo, les recomiendo escuchar El Hormiguero del grupo Calle 13. Es nuestro tema de cabecera (risas)”.

Da una pista sobre el vestuario, entonces se aprovecha y repregunta sobre la cuestión.

“Lo escuchamos antes de salir a cada partido. Ya desde el año pasado no se quien lo trajo al vestuario y lo tomamos como propio. Cada frase de ese tema nos identifica totalmente. Es bueno escucharlo antes de salir porque te hace recordar dónde estás y los principios a defender cuando entres a la cancha. Por lo menos yo lo tomo de esa manera”, explica.

Momento de hablar sobre lo que viene, y síntoma sobre la agitada agenda del plantel.

“Cuando le tomás el gustito a la victoria querés ir por todo. Nos sentimos capaces y físicamente estamos bien. Así que en principio el sábado 11 jugamos la semifinal de la zona por el torneo local; en caso de ganar vamos al mejor de tres partidos contra el otro finalista de la zona, y si superamos esa instancia jugamos la final a un partido contra el campeón de la otra zona. Después en lo que respecta a la Copa Metro, estamos en cuartos de final. (Es una copa en la que juegan todos los equipos de todas las divisiones). Y por último tenemos la Supercopa, por haber ganado el torneo local el año pasado, nos toca jugar a un partido contra el campeón de la Copa Metro del año pasado, que fue El Barrio. Vamos por todo, obviamente”, asegura, mostrando un sprint final enloquecedor para cualquier conjunto, pero no para estos monstruos que han puesto el nombre del club en lo más alto de este deporte.

Una vez culminado el camino detallado por el jugador, será el instante de levantar la copa en los brindis de fin de año, y junto a los suyos agradecer por un año marcado para siempre en su memoria y corazón.

“Siento una satisfacción enorme, la verdad. Dejamos un montón de cosas de lado durante todo el año. Si bien el deporte es amateur, nosotros lo tomamos como si fuésemos profesionales. Intentando cuidarnos lo mejor posible en las comidas, entrenando cuatro veces por semana hasta las 11.30 de la noche. Y al poder conseguir estos logros, en lo grupal dan ganas de seguir por el mismo camino porque se están empezando a ver los frutos de tanto esfuerzo y en lo personal también tuve un año increíble porque además pude formar parte de mí primera preselección con la Selección Argentina. Así que disfrutaré mucho del descanso pero los desafíos siguen”, dice.

Marcos Politti. Como sus compañeros, la rompió en Mendoza, se consagraron como los mejores del país, y encima fue distinguido como el mejor del certamen. Junto a todo lo que viene, está la posibilidad de integrar la Selección. Sería un reconocimiento más que justo el poder verlo con la Albiceleste.