Este jueves 6 de septiembre, Estudiantil Porteño cumple 116 años de vida. Y con esta actualidad de crecimiento y progreso constante, buena oportunidad para charlar con el presidente de la entidad, Carlos Garbesi, quien reconoce en el buen respaldo de la comisión directiva, el abnegado trabajo de los empleados, y la colaboración permanente de los socios, las razones de un presente pletórico.

“Tal vez yo sea quien aparece como la cara visible hacia afuera, responsable desde el punto de vista estatutario; pero sinceramente, el mérito y logro de lo que se está consiguiendo, es de un gran equipo de trabajo. El mismo está conformado por la comisión directiva, quienes en octubre cumpliremos nueve años al frente de la entidad; los socios; que con su constante apoyo nos permiten llevar adelante lo diseñado y proyectado y por supuesto, los empleados del club, y debo decirlo, varios de ellos transitaron por muchas circunstancias importantes, y siempre han estado al pie del cañón. Varios de ellos ya estaban aquí cuando nosotros éramos jóvenes. Porteño es una institución muy grande, sus objetivos edilicios van en sintonía con ello, y por suerte se puede coordinar muy bien”, señala Garbesi sentado en la oficina del club, durante el anochecer del miércoles,mientras en las instalaciones fluye, como cada día, muchísima y variada actividad que le dan color y calor a la jornada.

“Hay además,muchos socios y familias que ayudan de manera desinteresada y en el mayor de los anonimatos, para alcanzar estos resultados que todos ven y comentan.

Por sobre las horas y recursos dispuestos, hay una razón fundamental para realizarlo.

“Una cuestión afectiva, y te diría de amor; y es recíproco,porque en los socios emerge un sentimiento de cariño, de querer a la institución, que trasciende lo económico, que por supuesto es necesario para poder llevar adelante cualquier tipo de gestión. Lo que hemos logrado entre todos, conlleva una componente pecuniaria, pero hay otras que no se consiguen con dinero: el compromiso de toda la gente que trabaja aquí”, valora.

Con el transcurso de los años, fueron aprendiendo como dirigentes. El propio presidente lo reconoce.

“Realmente no estudiamos para ser dirigentes cuando tomamos la comisión directiva; lo fuimos haciendo con nuestros criterios de acuerdo a nuestra experiencia profesional. Es como cuando uno educa y asiste al desarrollo de un hijo: poniendo mucho amor, utilizando criterios, y discutiendo  entre nosotros, buscando el beneficio del club. Una discusión constructiva, porque de ellas, surgen cosas muy beneficiosas”.

Parafraseando sobre el padre educando al hijo, la repregunta sobre que además de ello, se le brinda lo que está al alcance para mejorarlo. Las obras permanentes son un fiel reflejo de ello.

“Trabajamos para el mediano y largo plazo, y las obras no solo se deben efectuar, sino mantenerlas. Cuidarlas y que perduren en el tiempo, es una responsabilidad compartida. Estudiantil es un club querido, y eso es un orgullo; también quiero decir que al momento de poder ayudar, se ayuda. En determinadas situaciones del país, Porteño pone su granito de arena, brindando espacios a escuelas que no cuentan con los mismos para hacer deportes, esparcimientos, o colaborando con entidades que sufrieron desgracias edilicias,como en el tiempo del tornado que azotó gran parte de esta zona. Tenemos actividades que trascienden lo meramente deportivo, como el Proyecto Despertar,o Amigos del Corazón. Esto también nos destaca y hace bien como institución”, apunta.

También emprendimientos sociales y culturales se agregan a la variada y nutrida agenda.

“Vos en una familia tenés algún deportista, artista, intelectual, otro con ganas de ayudar socialmente. Y Porteño no escapa a las generales de esa ley: contamos junto a los deportes que se practican, un grupo estable de teatro, quienes hace poco estrenaron una nueva obra. También desde algunas semanas, un coro y la actividad de ajedrez. También, por supuesto se piensa en el bienestar de los chicos; fijate que en el corazón de las instalaciones está la plena refacción el sector de juegos para los más pequeños”, comenta.

Desde el aspecto meramente deportivo, señala el orgullo de ver al club representado tanto en deportes colectivos como individuales, a nivel local, nacional e internacional.

“Sin dudas, y ahi te das cuenta de qué modo la camiseta está grabada en la piel de los deportistas nuestros, con un sentimiento muy fuerte. Aún con esos chicos que por sus dotes y talentos, pueden acceder a otro nivel de competencia.Porque no olvidamos que somos un club formativo ,más allá de estar en algunos deportes muy arriba,nuestra idea implica no focalizarnos en una sola actividad como prioridad, sino que todas tengan una atención equivalente. Como es lógico algunos de nuestros deportistas han trascendido y emigraron,y si bien produce por un lado tristeza,desde el otro nos genera una alegría enorme por su progreso, y el orgullo de comprobar que siguen con la camiseta adherida a su piel y corazón”, puntualiza.

Finalmente, expresa:

“En este aniversario quiero compartir el logro con mis compañeros de la comisión directiva, con los socios, quienes nos ayudan en el progreso constante, la gente de las subcomisiones y las familias que colaboran de modo completamente desinteresado. Porteño crece día a día, y entre todos lo vamos haciendo más grande, más querido y más reconocido.Los empleados y profesionales que trabajan junto a nosotros. Es un lindo momento, y sin dudas mérito de todos los que integramos la hermosa familia del club”.

Estudiantil Porteño cumple 116 años de vida. Jóvenes años, porque plenamente joven de espíritu, va por mucho más.