«Está buenísimo poder ayudar todo el tiempo, por mi parte desde chiquita siempre lo hice, en el colegio juntábamos para donar todos los años. Es lindo poder aportar un granito de arena», dice Sofía Fiocca, jugadora de Futsal AFA en el Club, durante el martes frío de julio, un rato después de terminar otra jornada laboral.

Hace dos semanas, junto a su mamá Paula y una amiga de ella,  comenzaron con un proyecto de juntar ropa, frazadas, alimentos, materiales de construcción, y poder entregarlo a organizaciones para ayudar a familias carenciadas, potenciado por este tiempo donde la pandemia mundial ha llevado a un aislamiento con lógicas consecuencias desde lo económico en cada hogar.

«Mi mamá tiene reuniones de comisión de asociados (en el banco donde trabaja); allí hablan las problemáticas sociales actuales. Un día uno de los integrantes comentó que está colaborando con ollas populares en lugares de necesidad, entonces la gente de la comisión donó dinero. Alvaro (Cabrera Montemuño, quien colabora con las ollas populares) comentó también que necesitaban ropa y materiales de construcción. Mi mamá entonces reenvió los mensajes al grupo de whatsapp de mi familia y lo único que pensé fue en compartirlo y “agrandar” el círculo, hacer que la noticia llegue a más personas.
Comenté la idea de compartirlo en las redes sociales y empezar a juntar en casa. Todos estuvieron de acuerdo», explica esta joven de 19 años, quien tras jugar varios años al Hockey, decidió integrar los equipos de Futsal, dirigidos por Guido Lopez.

«Por suerte la recepción fue inmediata, mis amigos y amigas empezaron a compartir apenas vieron mis historias en Instagram.
Y me empezaron a llegar mensajes de gente que tenía ropa, zapatillas y también donaron plata para comprar alimentos, por transferencia bancaria. Además, donaron colchones, una televisión, un horno eléctrico. La verdad, estoy muy contenta y asombrada también por la rapidez en que las personas empezaron a moverse y contactarme para traer cosas. También un chico se ofreció para ir a buscar con su auto las donaciones», comenta.

La primera entrega se realizó en San Miguel.

«No pude estar presente. Trabajo todos los días hasta las seis de la tarde, y ellos entregan las cosas más temprano. Mi mamá también trabaja hasta tarde así que tampoco pudo ir, pero siempre nos mandan fotos,  cuando llegan a los lugares y cuando hacen las comidas!!!, expresa con entusiasmo.

Justamente, cuando se le pregunta todo lo que le genera esto, señala:

«Siempre me emociona saber que las cosas llegan, las personas te mandan saludos o te agradecen. Otras, luego de donar, se interesan en saber adonde llegaron las bolsas. Me mandan mensajes felicitándome, agradeciéndome y queriendo participar; es re lindo todo el apoyo que estamos teniendo con mi mamá. Por suerte la gente se enganchó a los segundos de mis publicaciones, todo eso nos motiva a seguir».

Sofi pertenece al sector de la sociedad con la fortuna de tener un plato de comida todos los días en la mesa de su hogar. Eso no le nubla la vista sobre las carencias de una franja amplia de la sociedad.

«Es horrible, quisiera que todas las personas tengamos las mismas oportunidades. Me pone mal ver cada vez más chicos en situación de pobreza; por suerte ahora se visibiliza más y la gente ayuda, hay muchos organismos moviéndose, dando bolsones de alimentos. Esto no llega a cada argentino o argentina que está en una situación mala económicamente, pero ayuda mucho», puntualiza.

En algún momento esta cuarentena culminará, y el mundo volverá a una normalidad. ¿La idea suya es continuar con esta movida?

«El mundo volverá a la normalidad pero lamentablemente, la gente sin recursos va a seguir sin tener recursos.La idea es seguir hasta donde pueda, hasta donde la gente me permita interferir, compartir y ayudar. Porque si no hay donaciones no voy a poder seguir llevando cosas a los barrios», responde.

Entonces, como la continuidad de su obra depende de la colaboración social, explica la manera de acercar ayuda.

«Pueden contactarme por mis redes sociales @sofi.fiocca. Estamos juntando ropa, frazadas, comida, materiales de construcción. Y también Alvaro tiene una cuenta en la cual pueden transferir dinero para comprar diferentes tipos de alimentos. La idea es que ellos no se muevan de su casa, y nosotros vayamos y recojamos las cosas. Pero si quieren también pueden alcanzarlas».

Para quienes deseen colaborar mediante domación de dinero, pueden hacerlo a la cuenta:

CAJA DE AHORRO DEL BANCO COMAFI
CBU: 2990067306710892160019
Titular: VERÓNICA CECILIA SABATTINELLI

En estos tiempos complicados, el aislamiento obligatorio fue potenciando las naturalezas humanas. Afortunadamente, personas como Sofía decidieron invertir su tiempo libre, el que le queda luego de su trabajo y entrenamientos, para ayudar a quienes la están pasando mal desde hace tiempo. Y eso es valorable, digno de destacar.