«Creo que dejamos una continuidad en el estilo y la filosofía del padre del monstruo que fue Leo Amaya. Él con las infantiles y nosotros dándole la continuidad con Inferiores y Primera y ya orientado específicamente al futsal. Después dejamos una forma de ver el juego y la vida, donde se buscó transmitir la importancia por ciertos valores como el respeto por el otro, la humildad y solidaridad como aspectos clave. Además el compromiso con el club y la convicción para alcanzar objetivos como bandera entendiendo que los medios son importantes y no hay que alcanzar los objetivos a cualquier costo. Y también correr la idea enfermiza donde lo único  importante es ganar; son las relaciones humanas finalmente lo que queda».

Gabriel Espósito, cuando estaban por arrancar los playoffs, anunció a los responsables del futsal de Estudiantil Porteño, su decisión de dar por finalizado su vínculo como entrenador jefe, con comienzo allá por el 2011, luego de entrenar inferiores, y dar por terminada su etapa como jugador, iniciada en el club en 2006.

En ese lapso, la historia ya conocida  donde la Primera Metro consiguió todos los títulos locales, nacionales y sudamericanos, inscribiendo el nombre de nuestra institución en páginas doradas y ya imborrables e inolvidables.

Pero como dice una canción, «todo concluye al fin, todo tiene un final», y el Zurdo inicia junto a su cuerpo técnico, un nuevo desafío en Argentinos Juniors, entidad instalada en la A de la Asociación Argentina de Futbol.

«Lo de Argentinos surgió hace unos meses. Apareció el ofrecimiento a partir de ver el trabajo hecho todos estos años. Les gustó nuestro perfil y los comentarios recibidos; hicimos algunas reuniones y se fue cerrando todo. Fui hablando con la coordinación y cuando se cerró todo hablé con subcomisión y jugadores también», señala Gabriel, dejando constancia de no ser una decisión abrupta y sin previo aviso.

De hecho, la fecha sobre ser informados previo al inicio de los playoffs, fue ratificada por la propia subcomisión.

Al momento de preguntarle al Zurdo las razones de su decisión, explica:

«Fueron muchos años de trabajo y eso lleva a desgastes lógicos. Cambiar de aire se volvía positivo para el cuerpo técnico, pero también para la estructura organizativa e incluso para los jugadores. En lo inmediato no se ve pero a la larga se verá. Había demasiada confianza ya, y eso te pone en un lugar de comodidad que te limita el desarrollo. Viene un técnico bueno en serio además, así que la continuidad va a ser buena».

En el arranque de la nota, describe sobre lo mas rescatable de su función, y agrega:

«Lo se, parece un discurso de un libro de autoayuda, pero sinceramente es la realidad».

Y basta con cotejarlo con otras voces, para saber sobre dicha veracidad, acerca del trabajo con base a futuro en cuanto a los valores y disciplina, por encima de los resultados. Que aparte, sin dudas llegaron, y en abundancia.

«Tuvimos varios logros muy buenos. Podría llamarnos un productor de Netfflix y hacer una serie. Si tengo que elegir uno sólo elijo el primer Sudamericano. Habíamos entrado siendo el tercer equipo de Argentina; siendo ciento por ciento amateur, jugamos con varios rivales con jugadores que se dedicaban por completo a esto.. Era nuestro primer torneo internacional y ni siquiera habíamos jugado una final argentina todavía. En Buenos Aires habíamos logrado nuestro primer título local diez meses antes. Y la final la jugamos con el que era el vigente campeón mundial, quien venía invicto hacía mucho tiempo. Fue la mayor hazaña sin dudas», rememora, y se hace imposible no emocionarse con aquel recuerdo, quienes tuvimos la oportunidad de seguirlo al instante.

Se terminó el ciclo de Gabriel Espósito como entrenador de Estudiantil Porteño. Y con él, sin dudas, una era dorada para el futsal de nuestra instutución, con nombres que ya están inscriptos en el imaginario colectivo para siempre.

Viene un nuevo proceso, y solo el tiempo dirá si será aún superior.

Por lo pronto, resta el agradecimiento eterno, y los deseos que sigan los éxitos en su nuevo camino.