«Empecé con esto de mi interés por el futsal hace medianamente poco, un año aproximadamente (aunque desde chiquita amo el futbol). Con esto de que el fútbol femenino empezó a hacerse más visible, más masivo, quise aprovechar la oportunidad de empezar a jugar, y como era de esperarse, te repito amaba el fútbol desde chica, me enloqueció por completo!.  Y dentro de todo, tenía alguna que otra facilidad para aprenderlo (probablemente sea por las ganas contenidas por muchos años ). Y en una suerte de desafío y superación personal, quise probar mis capacidades y probarme en un club de AFA;  hablando con unas amigas que juegan en Porte hace muchos años, me comentaron de los proyectos del club y me quise sumar, más allá de tener una fama hermosa, tanto por sus instalaciones como por su trayectoria, me terminó de convencer cuando entré. Es muy lindo, muy familiar».

Quien habla es Carla Curtosi, una joven de 25 años, quien ante el llamado a pruebas para sumarse a los planteles femeninos, se acercó, quedó, y joy integra la Primera dirigida por Guido López.

Lucía De Simone es una de las amigas mencionadas, y más allá del entusiasmo y las ganas por integrarse, era conciente de lo difícil, por tener que competir con jugadoras con experiencia.

«Si, totalmente.. igual siempre tuve en cuenta las dos posibilidades, la de no quedar por esto que decis vos, que iban a haber muchas chicas con mucho más nivel por esto de que yo era dentro de todo nueva en el deporte. Pero nunca perdí las esperanzas por así decirlo, vengo de muchos años de practicar otro deporte, hockey, donde nos educaron en la responsabilidad por el deporte de conjunto, el cumplir, el entrenar, el dejar todo, que siempre prevalecía eso en mi cabeza, mis ganas de jugar a la pelota, de aprender, y de, por qué no, demostrarme a mi misma que podía llegar», enfatiza con mucha convicción esta profesora de Educación Física, recibida en la Universidad de la Matanza. Y ahora estudia la Licenciatura de dicha carrera.

Hizo Hockey en el Club Isidro Casanova, de donde es oriunda y vive con sus padres Claudio y Silvia.

«Dos guías y compañeros increíbles, me bancan en todas y cada una de las decisiones locas con las que les salgo. Tengo además 2 hermanos más grandes, Gonzalo (27) y Federico (32) quienes conviven con sus parejas, así que hace un añito también soy como hija única (risas); pero mi familia es lo más grande que tengo, firmes y acompañándome en cada paso que doy», sostiene.

Luego pasó a Vélez Sársfield.

«Llegué a los 10, y allí aprendí y crecí y estuve prácticamente toda mi infancia y adolescencia. Me encantó el club y decidí hacer la secundaria también. Jugué 14 años para Vélez, y bueno cerré mi etapa a los 24 cuando decidí retomar mi amor por el fútbol», describe.

Sobre aquella aparición iniciática en Porteño, expresa:

«Jaja gran día ese! Soy muy puntual, muy responsable cuando decido hacer algo, y ese día volvía de trabajar y sentía que llegaba tardísimo!! Dije chau, primer entrenamiento y ya llegar tarde, me quería morir, estaba tan ansiosa que llegué media hora antes (risas). Me encontré con algunas amigas con las que habíamos dicho de ir a probarnos, y arrancamos. ¡Me encanto! Había lindo nivel, las chicas muy copadas, el entrenamiento estuvo bárbaro, y Guido un genio, muy explicativo en los ejercicios, motivando cuando salían bien las cosas, lo mismo con Valentin, el asistente del dt. La verdad me sentí muy cómoda, sentía muchas ganas de quedarme».

Y se quedó, finalmente, aunque a las pocas semanas de pretemporada, llegó la pandemia….

«Ahí se me rompió el corazón en mil pedazos jajajja. Estaba tan motivada con empezar, tan contenta, habíamos tenido nuestro primer amistoso en AFA contra Platense, lo que para mi era realmente increíble. Estar haciendo lo anhelado desde piba, jugando al fútbol, con muchísimas expectativas, creyendo que iba a ser un año muy ganado a nivel personal. Pero bueno, ‘pasaron cosas’ jaja. La pandemia le puso una pausa a mis planes de este año pero no frenó ni las ganas ni las emociones; al fin y al cabo sigue siendo un objetivo que en algún momento va a llegar, y desde el minuto cero de esto que nos estamos preparando para una competencia de semejante nivel. Hacíamos entrenamientos por zoom, tres veces por semana. Empezamos por parte física y fuimos de poco incorporando pelota cuando veíamos que esto daba para largo. Pero te repito, las ganas siempre intactas», detalla con entusiasmo.

¿Cómo fueron esos entrenamientos por zoom, con personas apenas conocidas?¿Pudiste entablar buenas relaciones igual?

«Tuvimos algunos entrenamientos desde las pruebas hasta la pandemia, no sé si fueron cuatro o cinco semanas, no recuerdo bien, y realmente mucho no me cuesta hacer sociales. Pero por parte de las chicas del club, hubo una muy linda recepción, la mejor de las ondas a «las nuevas»; nos hacían sentir parte como si no iban pocas semanas que nos conocíamos, sino mucho más. Por mi parte no me puedo quejar, hicimos también dinámicas por videollamadas, desde análisis de jugadas de futsal, sistemas ofensivos y defensivos, más técnico y táctico, pero también teníamos nuestros ratos donde jugábamos «dígalo con mímica», tutti frutis, etc, e intentabamos mantenernos en contacto y conociéndonos como equipo. Tanto en lo futbolistico propiamente con los entrenamientos, como en lo grupal con las dinámicas, nos veíamos más que en lo presencial jaja, y eso como opinión personal, suma y mucho», responde..

Da clases en el Parroquial Santa María, de Casanova, y mientras sigue la nota para pedir dos apartados: uno, en la foto posa con la 7 de Porteño, pero usará la 13 cuando de inicio el torneo de AFA. Respecto a esto, indica como un sueño de siempre poder jugar en los certámenes de la Asociación de Fútbol Argentino.

Por lo pronto, retornaron los entrenamientos presenciales.

«Siii totalmente, y cuánto lo esperamos!!!! Sinceramente me hizo bajar a tierra. Salir de casa después de tantos meses realmente fue sanador. No podíamos saludarnos como solíamos hacerlo, pero ya vernos aunque sea con distancia me hizo muy bien. Y volver a tocar la pelota en dimensiones reales, no? Eso también es algo que un poco se perdió en tantos meses. Porque por ejemplo, yo tuve la suerte de tener un espacio medianamente amplio para poder moverme cuando entrenábamos, pero algunas de las chicas viviendo en departamento se complicaba un poco más; entonces ya volver a sentir que tenés un espacio de cancha más real para correr con pelota, es hermoso. Obviamente volvimos a arrancar muy despacio, cuesta un poquito agarrar ritmo otra vez, pero veníamos haciendo dentro de todo un muy buen laburo en la virtualidad de la mano de Guido y Valen, quien ayudó bastante a este momento de volver», comenta.

Refiere al tegreso como ‘sanador». Se le pide si puede ampliar el concepto.

«A todas y a todos nos cuesta estar encerradas/os en casa, saliendo para las compras, viendo las mismas cosas cotidianamente, haciendo las mismas actividades, o es algo a lo cual en lo personal (y creo que nadie) no estoy acostumbrada. Y llega un punto donde un poquito te volves loca o «colapsas» de tanto encierro. También esto de pelear contra un enemigo invisible como es este virus, con cierto miedo a que le pase algo a alguno de tus familiares, tomando un millón de recaudos y cuidados más a los que tenías cotidianamente, entre otras cosas nos llevó la pandemia no? Entonces el volver a entrenar, a jugar al futsal, a correr con la pelota, con más intencionalidad de juego, a disfrutar de lo que uno le gusta hacer en un ámbito un poquito más ‘cotidiano’ al de casa, para mí es un real cable a tierra. Lo considero sanador en ese aspecto», puntualiza.

Para finalizar, ¿cuáles impresiones le dejó este club?

«Me genera mucha alegría estar donde estoy. Por lo poco que llegué a conocer, la gente del club es lo más, muy amable, muy atenta. Es un lugar que te genera cosas lindas cuando lo pisas (y eso que fue plena pretemporada). Te da ganas de volver. Personalmente, me sentí muy cómoda y tengo muchísimas ganas de crecer con el club en esta nueva etapa que comienza para el futsal femenino y es un placer pertenecer. Con toda la gente del ámbito del fútbol a quienes les comento que estoy jugando para Porteño me recalcan muy buenas referencias sobre el club, y no solo en futsal sino en todas sus disciplinas. No tengo dudas, estoy contenta de formar parte».

Si bien tuvo una participación internacional jugando un Panamericano Universitario el ño pasado en Misiones, integrando el equipo de la INLaM, Carla Curtosi siente que, con la camiseta de Porteño, va a poder cumplir su sueño de jugar en la AFA.