«Hace diez días, después de un encuentro con Escuelita, donde fue jugadora, me dijo papi quiero ser arquera. Pasó una semana sin entrenar por distintos motivos, y cuando retornó, insistió en querer estar allí. Así que la entrené con permiso de las profes Gaby y Mica y hoy después de tres entrenamientos, debutó cuidando el arco del querido Porteño».

Quien habla es Iván Martínez, integrante de los Veteranos del Hockey en el Club. Y padre de Alma, la pequeña de seis años, debutante este domingo bajo los tres palos en los partidos jugados por las Minis.

Una familia enteramente vinculada a este deporte. Papá Iván comenzó en Porteño a los once años, donde estuvo hasta los veinte, cuando se fue a San Juan, y luego comenzó un periplo por varios clubes y provincias, hasta asentarse en el mismo sitio del cual surgió.

En Corrientes conoció a Taty Fanega, integrante de las Mami Hockey , con quien además de Alma, tienen a Tatiana, quien como no podría ser de otra manera, juega en las Infantiles. Iván también es padre de María Belén, la mayor de sus hijas, residente en San Juan.

«La verdad, es una sensación indescriptible que tu hija elija defienda estos colores y más todavía cuando lo hace en el mismo deporte y puesto en el que yo tambiénlo hice. Escasean los arqueros en estas edades y son pocos quienes eligen serlo.
Ella hace diez días eligió probar en esa posición, y hoy salió feliz. Lo disfruto porque es lo único que importa», afirma orgulloso en la noche del domingo, en momentos donde la menor de la familia está durmiendo, con lógico cansancio por las emociones vividas, y jugar tres partidos consecutivos.

«Ella patina desde los dos años y juega hockey desde febrero, todavía no tiene categoría, cumplió seis a fines de junio.
En las Mini no hay arquera y se van turnando», señala Iván.

Respecto a si sabiendo como pocos lo que se sufre en esa posición, sus sentimientos de ver a la pequeña allí, expresa:

«(Risas) Mientras sea su elección y lo disfrute, sería un orgullo; pero también desde afuera es el puesto que uno más sufre. Su hermana Tatiana juega en las infantiles, y al no estar en el arco, el sufrimiento es un poco menos».

En su caso particular, tuvo un intento de retornar para la Primera.

«Este año volvimos al club y las nenas empezaron hockey y yo nuevamente con los veteranos. Cuatro años atrás intenté volver con la Primera, pero la espalda no me dejó y ahora regresédespués de dos años de haberme operado la columna. Y por suerte, hoy disfruto con amigos y viendo a mis hijas y mujer’, comenta.

Para el final, sus sentimientos sobre el haber estado presente en el debut de su hija en el arco de las Minis.

«La verdad, es una emoción muy linda y muy grande. Mi señora me carga de cómo me tiene esta enana, pero la realidad es algo muy lindo; te llena de orgullo ver a tus hijas disfrutar las mismas cosas a uno».

Iván Martínez, integrante de una familia vinculada plenamente al Hockey. Y con Alma, la continuidad del legado en el arco.