Malena Pepe es coordinadora en la Escuelita de Gimnasia Rítmica; regresó al Club luego de un tiempo alejada para poder acrecentar la familia junto a su esposo. Retornada desde hace un año, es la responsable junto a otras profesoras, de sostener y acrecentar en cantidad y calidad, la base piramidal de una actividad en permanente protagonismo en los certámenes metropolitanos y argentinos.

«Arranqué a los cuatro años en el Club, dentro de Iniciación Deportiva, que en aquellos años se llamaba Cadetes. Allí practiqué todos los deportes que se realizaban, hasta que un día, mirando las clases de Gimnasia Rítmica, quise sumarme. Tuve una gratis, me encantó y me sumé», señala Malena, desde su casa, mientras se escucha de fondo a su pequeña hija Majo. La familia la completan su marido Damián Braico y Nina, la mayor de las hermanitas.

«A los cinco años, como pasan de nivel a mi hermana y a mi mamá se le complicaba traerme otro día, me pasan a un nivel arriba casi por obligación (risas). Quedo federada para representar al Club en el nivel C. Me iba medianamente bien, y por eso a los siete paso al B», detalla.

Allí, su nivel continuó creciendo y entonces a los nueve se sumó con las chicas de Élite, a instancias de su entrenadora, María del Carmen Bonamino.

«De los nueve a los doce integré incluso la Seleccion, pero me agarró un ataque y dejé. Probé entonces Natación, Tenis e incluso Básquet, ya que en ese momento había femenino. Pero a los catorce regresé a Rítmica; María del Carmen me comentó de estar necesitando una ayudante en Escuelita», expresa.

Permaneció como ayudante hasta los veinticinco; en el medio, terminó la secundaria e inició sus estudios en el Colegio Ward, de Ramos Mejía. Allí, se recibió como Profesora de Educación Física.

«A los veinticinco desaparecí, porque me casé, fui madre y dediqué a la familia. Hasta los treinta, cuando nuevamente Mary me llamó para trabajar con ella. Fue en junio del 2018, ya me quedé, e incluso mi nena mayor, con cinco años, entrena Gimnasia conmigo», dice orgullosa.

Malena tiene un curriculum envidiable como deportista: Campeona Nacional, clasificando al Sudamericano de Venezuela. Alli, logró indivual un quinto puesto en Individual, y en Grupo, representando a Argentina, salieron terceras.

«Y en un Panamericano de Clubes realizado en Córdoba, logramos con Estudiantil Porteño un primer puesto», añade.

Sobre cómo fue su llegada al Club, describe:

«Me trajo mi mamá (Marta Cali), porque le habían recomendado el lugar. Intentó llevarme antes a Vélez, pero recalamos aquí, junto con mi hermana Soledad».

Al momento de hablar sobre su etapa de pequeña y adolescente, dice con enorme  gratitud haber sido criada solo por su madre, junto a Soledad, tres años mayor, fallecida hace un tiempo.

«Hice gimnasia también, porque la veía a ella. Tenía su grupo de amigas en el Club, una de las cuales era Mariela(Aprigliano), actual entrenadora de Elite. En base a la relación mantenida por ambas, hoy también somos amigas», rememora con lógica nostalgia y tristeza.

Junto a los títulos mencionados anteriormente, fue dos veces subcampeona nacional, dentro de la categoría Elite Infantil 2, y luego campeona, en torneo desarrollado en Córdoba. Tenía apenas doce años.

 

En relación a aquel logro Panamericano, menciona a Analía Serenelli y Solange Jasjilevich como sus compañeras.

Fue en el Ward donde conoció a su esposo.

«Mi marido practicó un poco de Natación en el club y fue al gimnasio también cuando éramos novios, a los veintidos años. Mi hija mayor, además de Gimnasia hace Natación, y la menor Matronatación», comenta.

Ya en sus actuales funciones en la Escuelita, puntualiza.

«Trabajo junto a Mavi, Ana y Amneris con las más pequeñas, y coordino con los padres todo lo referido a sus hijas. Este año nos dividimos en tres grandes grupos: de siete a diez años, de diez en adelante, y Escuela avanzada, quienes compiten en torneos amistosos. En lo que va del 2019, participamos en dos, donde nos fue bastante bien». Este último grupo lo maneja ella.

«Este grupo es Nivel D avanzada, y quienes pasan al C, hacen durante el verano una especie de prueba, tomadas por Claudia y Mariela. Y alli se evalúa si pasan a Federadas», añade.

 

Como una auténtica «Chica Porteño», entiende a las nenas que a veces intentan dejar, pero su consejo de aprovechar y disfrutar de las alternativas y variedades ofrecidas por Porteño.

«Siempre cuando me cruzo alguna nena en el club que dejó Gimnasia, siempre les digo sobre lo importante de seguir haciendo actividad en el club. No importa el deporte, lo prioritario es mantenerse lejos de la calle», sostiene.

Malena Pepe, de chiquita llegó, representó a nuestra institución de manera destacada como gimnasta, y hoy derrama su experiencias y vivencias con las niñas de la Escuelita.