Este viernes, la Primera B femenina de Voley disputará su partido de cuartos de final ante 9 de Temperley, por un pase a la semifinal del Torneo Clausura. Y en un equipo integrado por jugadoras de las inferiores, una de las destacadas es Sofía Sicardi, central, con buenas actuaciones en el último tiempo, colaborando para que el equipo lleve una gran segunda parte del año.

«Mayores B es un equipo con muchísimo por ofrecer, creció mucho en este último año.
Desde el principio, cuando quizá no nos conocíamos tanto, hasta ahora que somos compañeras y nos sentimos todas parte de algo grande y muy lindo. Cualquiera hubiese sido el motivo de quedar fuera del ascenso (la falta de experiencia, un mal día, etcétera) me parece que igual hay muchísimo mérito en llegar hasta donde llegamos. Estamos, como siempre nos dice Lucha, haciendo algo sin precedentes en la categoría; somos pibas a quienes les gusta tirar para arriba y soñar en grande, y se nota al momento de jugar» fía expresa Sofía en la noche del lunes, luego de culminar una nueva jornada en su día, ya retornada a la casa compartida con papá Jorge, mamá Gabriela y su hermana menor Milena, quien integra el equipo Sub 15 de la Tira A, ya ascendidas a la máxima división en la Federación Metropolitana, y en busca del título de campeonas este sábado, cuando visiten a Universidad de La Matanza.

«Uff, es difícil ser objetiva cuando hablo de ella. Es mi hermana, y aunque me cueste admitirlo en voz alta, siempre voy a estar orgullosa de ella», admite, cuando se le pide una opinión sobre Mile.

Si bien los resultados son anecdóticos en un equipo superior netamente formativo, la realidad indica estar entre los ocho mejores, y la posibilidad de conseguir el campeonato.

«Dicha posibilidad es paralizante, como ganar cualquier torneo; pero es importante no dejarse vencer por esa incertidumbre. A mí, en lo personal, me parece que tenemos lo suficiente como para llegar alto y confío plenamente en nosotras y en Lucha (Bouchet, la entrenadora de la Primera). Tenemos que lograr usar cualquier pizca de miedo como combustible, y siempre (pase lo que pase) mantener la cabeza bien alta», añade respecto a ello

Y hablando de ganar, la central de 1,83 mts, integra la plantilla de las Sub 17, invictas en el año, ganadoras de la Copa Bronce en la Liname, y dueñas de un juego espectacular.

«Sí, la verdad que sí. Tanto sub 17 como la tira en general fueron increíbles. El ascenso era algo que todos queríamos; lo teníamos en la mira desde el año pasado (que se nos fue por poco), y no íbamos a perder la oportunidad. Todos los entrenadores y todas las pibas lo deseábamos con mucha mucha fuerza, y trabajamos todo el año con ese objetivo en mente», puntualiza.

Y ante la repregunta sobre cuándo percibió la certeza de ese logro, agrega:

«Si bien tardé en caer en la realidad del asunto (no me di cuenta hasta el momento del festejo en Castelar a dónde llegamos y su significado) yo, en lo personal, creí siempre que se nos iba a dar este año sí o sí».

El sábado, ya en el cierre del torneo, la chance de consagrarse campeonas como Tira, las mejores en la Divisional.

«Sería el cierre ideal; debemos ir todas decididas contra Matanza (lo estamos) para festejar bien fuerte los resultados de tanto esfuerzo de entrenadores y jugadoras», expresa con convicción esta estudiante de Quinto año de secundaria en el Don Bosco de Ramos Mejía.

Cuando comenzó la secundaria, se decidió por practicar voley.

«Elegí el deporte medio por descarte, medio por interés y, aunque al principio la pelota me daba mucho miedo, me terminó por atrapar completamente. Siempre hice voley acá, en Porteño. Pasé por varios deportes (entre ellos Tenis, Natación y Hockey) y ninguno terminaba de gustarme del todo. Quise empezar básquet antes, pero terminé decantándome por venir a probar voley», detalla.

Y sobre tal decisión no lo duda.

«No me arrepiento ni un poco. Este deporte me dejó cosas invaluables; desde amistades hermosas hasta personas que admiro mucho y de quienes me encanta aprender constantemente. Reafirmo siempre que fue una de las mejores decisiones tomada», expresa.

Las hermanas Sicardi son unas de otras que integran la Tira. El lazo sanguíneo colabora para la unión colectiva de los equipos.

«Sí. Además de la hermandad sanguínea, igualmente, hay mucha hermandad simbólica, igualmente importante».

Y si bien resta una fecha, con la mira del campeonato, no puede dejar de soslayarse lo del 2020, enfrentando a lo más potente del voley metropolitano.

«Sí, y emociona mucho. A mí, personalmente, pensar en eso me motiva a querer obligarme a seguir creciendo y dando el máximo posible», reflexiona.

Ya cumplido el sueño de poder jugar en la A, se le pide por comentar otros por realizar dentro de este deporte.

«Quiero ver a mi equipo crecer y quiero ver a mi club crecer. Quiero poder seguir jugando al lado de las personas que tanto quiero, bajo la tutela de gente tan genial como lo son mis entrenadores. Quiero mostrarle a la gente que Porteño se ganó el ascenso, hoy tan festejado. Y, más importante, quiero seguir divirtiéndome tanto como ahora mucho tiempo más».

Sofía Sicardi, central de las Sub 17, e integrante de la Primera B, que este viernes va por los cuartos de final, en busca de extender los buenos momentos de un año ya inolvidable.