«En realidad todo empezó cuando llegamos a Castelar con las otras dos sub21; nos dijeron que se habían dado otros resultados con otros dos clubes (ULP- Galicia) y con ganar ese partido, éramos de la A. El partido ya sabíamos que era nuestro, las chicas estaban dejando todo en la cancha, pero faltaban dos sets y se nos hicieron eternos. Cuando faltaba medio set nos pusimos alrededor de la cancha todas juntas, ya se me estaban cayendo las lágrimas, no podíamos más. Y cuando la pelota de Castelar quedó en la red, fue una mezcla enorme de emociones, llanto, risa, grito. Fue hermoso porque estábamos desde las más peques hasta las más grandes».

Paula Escudero llegó al club a los 11 años, cuando el vóley femenino estaba en la C. Gradualmente, con un trabajo muy serio y con objetivos a largo plazo, la capitana de las Sub 21  la categoría mayor de las inferiores, disfruta este momento sublime, de conseguir el ascenso a la A.

Y por eso las lágrimas descriptas, que dejaron sacar todas las tensiones, sacrificios y esfuerzos de la temporada.

«Si, obvio; obre todo porque ascendimos quedando todavía dos fechas. El año pasado llegamos ahí hasta último momento y nos quedaron esas ganas de subir. Y por otro lado las lágrimas fueron porque estoy ahí desde los 12 años y jugué desde la C, hasta ahora estar en la A», expresa esta estudiante de Diseño de Indumentaria en la UBA.

«Era re chiquita cuando llegué a Porteño, estaba por cumplir doce años, y una amiga me dijo de ir a probar, y como vivo a dos cuadras del club dije que si. Mi amiga terminó dejando a los cinco entrenamientos, y yo seguí. Entrenaba con lo que en ese momento era la Liga, porque no me daban los horarios para entrenar en la cancha de abajo. Me federaron y empecé a jugar en minivoley; un día me llamó María, la entrenadora de ese entonces, para jugar en sub14 de la tira A,  la única en ese entonces, y de ahí en más nunca me fui», describe sobre sus inicios la hija de Stella y Daniel, con quienes vive.

Sobre este proceso de subir en las divisiones de la Federación Meyropolitana, dice:

«Cambiaron muchas cosas en tantos años jajaja. Ese primer año de sub14 ascendimos a la B, era muy chica y no recuerdo tanto, pero me acuerdo que después de eso, se fueron un montón de jugadoras y volvimos a caer en la C. Ahí fue cuando se empezó a trabajar otra vez desde cero, nos costó tres años poder subir a la B, pero se logró con la constancia de todas las chicas y los entrenadores. De ahí en más, todas estuvimos siempre comprometidas hasta el día de hoy, y estamos más unidas que nunca».

Y agrega respecto a eso:

«Hoy en día la tira está muy unida, todas tiramos para el mismo lado al fin y al cabo. Y fue un trabajo de los entrenadores, quienes insisten en esa unión».

Paula juega de punta, pero si es necesario lo hace de opuesta, y por tres años fue central.

Ahora, ya consumado el ascenso, se viene una temporada de adaptación a la competencia ante rivales duros y de jerarquía.

«De adaptación sobre todo, porque, salvando a algunas sub17, tenemos equipos bajos. Deberemos cambiar la forma de juego, usar más la cabeza y entrenar cosas para incorporar, y poder ir contra todo lo que se viene», admite.

En lo personal, todo lo que significa cerrar su vínculo en las inferiores  en la máxima división.

«Lo vengo pensando hace un tiempo ya, de jugar mi último año en la A, por eso tal vez lloraba en parte el otro día. Por todo lo vivido con algunas de las chicas que están conmigo desde ese entonces, un montón de etapas, las cuales fuimos superando hasta llegar acá. Es re fuerte terminar inferiores, es una etapa que se cierra y no se puede volver, pero cuando me vaya, lo haré súper contenta», afirma.

Por sobre la emoción, la realidad de lo duro de la división.

«Se vienen cosas fuertes, pero juntas vamos a poder. En 2020 la Federación cambia las categorías y vamos a ser un montón en sub21, entrenándonos física como mentalmente. Seguro van salir cosas muy buenas. Pero ya el solo hecho de jugar en la A será hermoso, nunca en la vida me lo voy a olvidar. Es más, seguramente sea algo que me marque, tanto a mi como a todas quienes formamos parte», comenta entusiasmada.

Para el final, unas palabras solicitadas ppr ella.

«No quiero dejar de resaltar lo súper agradecida con la gente que me banca, tanto mis papás desde los 12 años llevándome, trayéndome, gritando por mi, como mis amigas,  quienes entienden mi compromiso cada vez que no puedo hacer algo. Mi novio quien me banca y cada vez que puede esta y me hace de barra brava. Eso, es súper importante y siento que todos forman parte de esto conmigo».

Paula Escudero, capitana de unas Sub 21 del Voley que el domingo logró el ascenso a la A.