A pesar del frío y las vacaciones de invierno, la Gimnasia Femenina sigue con sus clases de martes, jueves y sábados, de 9 a 10 de la mañana. Como desde hace quince años, siempre con un interesante caudal de participantes, quienes le brindan dinamismo a las instrucciones de Andrea, la profesora.

“Las clases de las mañanas son más tranquilas que a la tarde, aunque es una hora intensa de ejercicios. Son alumnas maravillosamente entrenadas. Son sesenta minutos de gimnasia localizada, con una entrada en calor, donde se utilizan bastones, pelotas y hasta sillas, mesas e incluso el propio peso del cuerpo. Buscamos que las clases sean variadas, nunca iguales. En ellas no hay saltos ni impactos; no son ejercicios bruscos, sino que son movimientos específicos, por lo que no está limitada ninguna persona con problemas de salud. Y si tiene la autorización de su médico correspondiente, no existen inconvenientes para sumarse”, expresa Andrea, haciendo la invitación para toda mujer que desee sumarse al grupo.

“Es una actividad muy aleatoria, podríamos decir también relajada; está basada en las ganas que tengamos el día de clase. Está muy bien diseñada para contener a todas las edades, y lo mejor, se sienten plenamente incluidas; y si bien trabajo con un grupo grande, intento no generalizar entre todas. Si veo a una en particular, necesitando algo extra, o está impedida de realizar cierto ejercicio, trabajo sobre ella en algo apto para sus necesidades y capacidades. Si bien vienen todas por lo mismo, el sentirse bien, efectuar actividad, bajar de peso, fortalecer los músculos, también está el tema salud, por prescripción médica”, explica.

“Son clases amenas y divertidas, conversadas, pero sin dejar de hacer la actividad. Tengo gente a la cual le cuesta mover sus extremidades, y sin embargo están adaptadas al grupo y trabajan de manera localizada y puntual, cada ejercicio que les voy diciendo”, agrega.

Referido a los ejercicios que se practican, comenta:

“Trabajo mucho con las técnicas de posturas, porque soy muy exigente en ese aspecto. Nos enfocamos también en la elongación ; lo que casi nunca se hace en mis clases es saltar. No estoy de acuerdo ni soy partidaria de los mismos en una actividad, salvo que cierto deporte te lo determine. Se puede hacer una aeróbica excesivamente fuerte sin necesidad de tener a la persona con la rodilla al pecho; de allí el nombre de Gimnasia Femenina, porque no se trata de trabajos bruscos y así dañar a personas con problemas de rodillas, escoleosis, con hernias de discos u operadas. Aún asi, si tienen algunas de esas complicaciones, con la autorización médica, pueden participar igual. Se da mucho sobre el trabajo en piernas, glúteos y abdominales; la clase está distribuida de la siguiente manera: hacemos una entrada en calor específica, o aveces generalizada, para aumentar la frecuencia cardíaca y entrar en calor cada parte del cuerpo. Después, trabajamos un grupo muscular grande (gluteos, piernas) y chico (brazos, pechos, dorsales, espinales, gemelos); lo que si o si se realizan en todas, es abdominales. Al disponer de tantos músculos en el cuerpo, las clases son muy variadas en las semanas”.

Las clases de Gimnasia Femenina tienen la responsabilidad de la actividad, pero siempre en el marco de la distensión, el entretenimiento y el ambiente de asistir a relajarse, cuidar el cuerpo, la salud y divertirse. Que no sea una rutina obligatoria ni tediosa, sino un espacio para congeniar con inquietudes similares.

Una de las tantas opciones con  las que cuenta Estudiantil Porteño en la sede.