La Gimnasia Rítmica se presentó en Rosario, en una nueva edición del Nacional de Clubes; Estudiantil Porteño fue con una nutrida concurrencia de gimnastas, con buenos resultados, donde sin dudas uno de los más sobresalientes fue el tercer puesto de Martina Espejo, que la clasificó al Sudamericano que se efectuará en Colombia.

Ya retornada junto a sus compañeras y profes, en la noche semanal se toma un tiempo en su casa, donde vive con sus padres Iván y Vanesa y su hermana menor Azul, en Caseros.

“Para mi, ir a Rosario con esta meta de dar mi mejor competencia posible y mostrar el esfuerzo de todos los días, representando al club donde yo voy a entrenar desde chica, es muy lindo. Fue una experiencia diferente y si,me gustó mucho. Estar en un hotel con mis compañeras , conocer a chicas de otros lugares ,estar en un club nuevo, el viaje en micro con el equipo de gimnasia y la experiencia de ir a otra provincia, son situaciones que me gustaron, además de poder competir”, señala la pequeña de 13 años, quien cursa el segundo año de la secundaria en el Colegio Abate José Rey.

Al momento de presentar sus rutinas, expresa:

“En el torneo estuve tranquila, pensando lo que debía hacer. Cuando me iban a premiar estaba un poco nerviosa, clasificaban las tres primeras y bueno, salí tercera en la sumatoria de mis tres rutinas (pelota ,masas y cinta). Estas rutinas las usé unas cinco veces en otros torneos, pero las vengo practicando desde febrero de este año”.

Una vez confirmada la posición final, y por consiguiente, el pasaje a competir en el Sudamericano, la invasión de sentimientos.

“Pura felicidad, no lo podía creer, estaba a punto de llorar de la emoción”, admite.

Y ahora, la posibilidad deportiva de inscribir su nombre en una competencia internacional.

“Mi idea es continuar entrenando como el primer día, sería un sueño ir a Colombia, siempre dependiendo de los costos del mismo. Pero desde ya estoy muy feliz”, afirma.

A pesar de su corta edad, tiene experiencia en haber practicado Rítmica ya en una entidad anterior a su arribo a Porteño.

“Empecé a hacer gimnasia artística en el Sitas, porque mis papas trabajaban y trabajan ahí. Después dejé porque no me daban los horarios, y aparte me gustaba mucho bailar. Como mis papás también trabajaban y trabajan en el Estudiantil Porteño, me anotaron en gimnasia rítmica y así comencé hasta hoy”, comenta.

Y la reflexión final sobre lo que representa esta actividad en su vida.

“Significa mucho, es una actividad a la que entrego todo; le pongo mucho amor, mucho esfuerzo. Creo que mi sueño es llegar a un panamericano en algún momento”, afirma ilusionada.

Martina Espejo, otra jovencita de la factoría de campeonas que entrega la Gimnasia Rítmica.