«Empecé a jugar al básquet con amigos, solo para divertirme. Me acuerdo de un verano, cuando nos juntabamos todos los días para jugar un rato y pasarla bien. Después de ahí, yo era muy allegado a Porteño porque tengo muchos amigos en el club, y de vez en cuando iba, sabía que en basquet era bueno, y no dudé en ir y preguntar los horarios de entrenamiento y cómo se manejaban. Fue en marzo del 2017, y alli fue cuando hablé con Matias (Izzo) y el Perro (Hernán Arbarellos), quienes me dijeron los horarios y me preguntaron si jugaba. Un poco de mí (durante muchos años hice fútbol, pero después decidí dejarlo y seguir con el básquet). Durante bastante de ese año estuve con el Perro, teniendo mis primeros roces en los torneos de formativas. A mitad de año, Matias me invitó a entrenar con la Tira A, donde tuve oportunidad de jugar algunos partidos con ellos. Pude conocer mucho a los chicos, y tengo una muy buena relación con todos ellos».
Julián Pagano se divertía tirando al aro en una cancha municipal de Ramos Mejía, espacio en el cual la gente se reúne para comer y tener opciones de esparcimiento. Fue cuando llegó al Club, con edad de U15, y haciendo los primeros pasos en la Tira Flex, pasó en pocos meses por la B y luego al A, como constancia de sus enormes progresos.
Tantos, que integra la Selección U17 de FeBAMBA, la Federación Metropolitana al cual pertenece Estudiantil Porteño. Y quien desde la semana próxima participará del Argentino de Selecciones a disputarse en Neuquén.
«Fue una mezcla de emociones cuando me enteré que quedaba en la lista final; por un lado toda la satisfacción de estar en el equipo, y por otro saber que todo el esfuerzo hecho para poder estar y quedar a lo largo del año, valió la pena. Trabajé durante este tiempo y estaba enfocado en eso. Estaba con mi papá, el fue quien me acompañó a ver el partido, estuvo siempre en todos los entrenamientos desde el primer día, cuando arrancamos. El se puso muy contento, y al instante le conté a mi mamá y a mis hermanas y se pusieron muy felices», detalla al momento de saber la noticia, sus primeras sensaciones y con quienes las compartió.

Vive en Ramos Mejía con ellos: Esteban y Juana, sus padres, Victoria y Antonnella, sus hermanas menores, de 13 y 11 años, respectivamente.
Hoy fue el último entrenamiento en Pinocho, viajan el domingo por la tarde, y al día siguiente arranca el torneo, donde FeBAMBA comparte zona con Chubut y San Juan. Van como los actuales campeones argentinos.
«Fue uno de los procesos más largos; arrancamos entrenando en noviembre de 2018 con la selección de Oeste y en febrero jugamos el cuadrangular con las otras zonas. A partir de ahí definieron a los treinta convocados, y al día siguiente ya arrancamos a entrenar, a fin de armar un equipo sólido y con mucha preparación para el torneo. Tuvimos mínimo un entrenamiento por semana, después, más llegado a la fecha, fueron dos o tres. El último mes fuimos catorce jugadores quienes entrenamos, hasta el domingo pasado después de un amistoso contra Tres de Febrero, Gastón (peveri, el DT), definió a los doce definitivos», explica este estudiante de Quinto Año en el Colegio Jean Piager, de Ramos.
«Ya tengo pensado seguir Ingeniería en la Universidad, y poder seguir jugando al basquet. Si se presenta a futuro una oportunidad de desarrollarme de manera profesional en el deporte, tendré que pensarlo y evaluarlo, pero está dentro de mis planes», afirma este ala pivot de 196 centímetros.

En este 2019 además, tiene su oportunidad de integrar la Primera que compite en la Copa Metropolitana de la Federación, y será parte de las inferiores que alimentarán la plantilla del equipo en el Torneo Federal, tercer escalón del básquet nacional.
«Este año pude tener mis minutos, y defenderlos en la Primera Metro. Esto fue gracias a la confianza que tuvo Dani (Piputto, el entrenador) en mí; desde el año pasado entrené con ŕl, y porque el vio mi evolución de el año pasado a este, en donde antes quizás rotaba con la metro o a veces ni entrenaba. Ahora puedo tener mis minutos y aprovecharlos al máximo para aportar desde mi lado al equipo.
En tanto al equipo del Federal, voy a estar con las mismas ganas y compromiso que en la anterior. E nivel es mucho más alto y hay más cosas en juego al ser un torneo nacional y de gran importancia. Se cual es mi rol en el equipo y voy a tratar de aportar lo más que pueda desde ahi, dando el máximo en cada entrenamiento, y si me toca o no jugar lo voy a hacer con toda la responsabilidad que lo amerita», sostiene.
Para el final, una reflexión de pertenecer a la gran familia de Porteño.
«Tengo solo palabras de agradecimiento para el club, desde que entré, siempre me trataron muy bien y se preocuparon por mí. A lo largo de los años, se fue transformando en un lugar importante de mi vida. Actualmente estoy todos los días allí, compartiendo momentos con mis compañeros, técnicos y entrenando. Destaco a mis compañeros de todas las categorías, incluso los chicos de la Primera, con quienes comparto muchos momentos, porque ellos son quienes están al lado mío, y hacen que este deporte sea más lindo. En cuanto a los técnicos y dirigentes, agradecer por las oportunidades dadas y por la confianza en mí; la verdad, ellos fueron un punto clave para llegar a donde estoy, y que desde mis primeros entrenamientos me dieron su apoyo. Porteño se transformó en una gran familia para mí».
Julián Pagano, el U17 de Básquet, quien será el representante de nuestea entidad, en el inminente Argentino de Selecciones.





