La Primera metropolitana de Básquet pasó con solvencia los cuartos de final en su zona, y espera por este martes, cuando en Barcala reciba a Monte Grande, en una de las semifinales.

Dentro de un equipo ya armado desde hace varios años, enfocado en la base de jugadores surgidos en el Club, está Facundo Spagnuolo, uno de los bombarderos externos con los que cuenta el entrenador Daniel Piputto.

«Fue un partido donde prevalecieron los ataques. Ellos estuvieron muy efectivos con los tiros de 3, y nosotros pudimos jugar con la intensidad de siempre. Recién en el último cuarto nos alejamos en el marcador. Creo que mucho se debe al desgaste físico de ellos, la pérdida de efectividad y un mejoramiento en nuestra defensa», expresa Facu luego de consumar la victoria, liquidar la serie, y ya enfocarse de lleno en las semifinales ante uno de los dos equipos que lo vencieron en esta fase previa de clasificación.

«Ganar una serie 2 a 0 siempre es bueno, no te desgastas tanto y te permite tener un mayor tiempo de recuperación. Se vienen series duras y el tema físico toma un papel importante», dice con conocimiento de causa: integra el equipo superior desde que Porteño disputa la máxima división metropolitana, donde desde el 2014, siempre accede como mínimo, a las semis de zona.

«En los últimos años hemos llegado siempre hasta esta instancia; es un gran desafío del equipo intentar llegar a mas. Queremos alcanzar esta meta pero sabemos que es difícil. Igualmente, tengo confianza en el equipo», agrega respecto a ello.

Al equipo del año pasado, se le sumó Rafael Rubado, quien llegado de Vélez en 2018, se sumó al elenco, con la mayor parte de la plantilla, no mayor a los 24 años.

«Es como vos decís, por ahí nos sentimos veteranos porque jugamos en primera desde chicos. En realidad somos un equipo joven (risas). Es muy cierto que cada año se incorporan cosas nuevas, uno nunca deja de aprender. Ojalá se nos pueda dar en algún momento salir campeón,  sería algo muy lindo y más en el club que uno quiere y ha jugado desde muy chico», reflexiona el escolta.

Facundo integra una camada que le tocó jugar en instancias muy disímiles a la actual, como aquella del 2012, cuando debió luchar en playoffs por no descender a la C. La actualidad es muy distinta.

«Es como decís vos, a nosotros nos tocó la etapa de poner a Porteño en lo más alto de Capital. A partir de allí, el básquet del club tomó otro protagonismo, otra fuerza y desde la primera hasta las divisiones inferiores empezamos a tener actuaciones destacadas en Febamba. Creo que somos una de las instituciones mejor posicionadas y ojalá los chicos puedan disfrutar de este presente por muchos años más», afirma.

Facundo Spagnuolo, uno de los Pibes del Club, que le toca la misión de hacer lo que aprendió de otros: guiar junto a otros «veteranos», a las nuevas camadas de jóvenes, quienes piden pista para ganarse su lugar. Y mientras tanto, entre todos, ayudan al equipo a instalarse en las semifinales, un paso más hacia el deseo de llegar al Final Four.