Básquet fue otra de las actividades que en la semana decidieron organizar un evento para homenajear a los padres en su día. Dentro del mini, el cual incluye las categorías U10, U12 y U13, el jueves organizaron por espacio de tres horas, una variada paleta de juegos, que desataron la alegría de los chicos junto a sus progenitores.

“Al venirse el Día del Padre, pensamos en hacer algo con ellos, porque siempre nos apoyan y ayudan para que la actividad ande bien; como siempre digo, si no fuera por ellos, esto no se podría hacer. Porteño es un club muy familiero, y por eso decidimos junto a los profesores Fede Ale y Javi Cabrera, hablar con los dirigentes y plantear la posibilidad de armar algo. Salió y fue algo increíble, nos divertimos todos; arrancamos a las 17.30 horas, y hasta las 19.30 estuvimos con los preminis y minis. Armamos seis estaciones en la cancha, y varios juegos, incluido un ta-te-ti, donde participamos todos. Luego, dejamos dos canchas y jugamos partidos”, expresa Pablo Barrios, el coordinador del mini básquet en Estudiantil Porteño, un día después de efectuado el evento.

Y agrega al respecto:

“Te dabas cuenta en las caritas de los niños, riéndose de los padres, mientras estos se divertían. Lo viví el año pasado como padre, y me encantó; por eso quise repetirlo junto a los profesores”.

Son estas actividades donde se disfruta no solo los juegos, sino ver los rostros felices de los chicos, a un costado viendo divertirse a sus padres, en escenas donde no son comunes para ellos.

“La sonrisa de los padres, las madres sacando fotos, disfrutando por partida doble; destaco en esto la colaboración de todos y siempre lo agradezco, porque están siempre. No solo para lo que necesito como entrenador, sino entre ellos; sale prender fuego en el quincho, y enseguida arreglan quien trae las hamburguesas, los panes y las gaseosas. El sábado pasado, la tira roja estaba jugando, y los padres decidieron hablando, comprar un vacío, se juntaron alrededor de las mesas, y entre más de veinte personas pasaron un momento bárbaro. Y eso es lo lindo, que la familia esté unida, porque es una de las funciones del club; nosotros como profesores estamos muy contentos con estas actitudes, porque apostamos a esto”, responde.

Finalmente, una pregunta para saber cómo actúan los responsables ante actividades de estas características, cuando en una sociedad donde cada vez prevalece en mayor número, las situaciones de familias incompletas o ensambladas.

“Es una muy buena pregunta; cuando un padre no puede venir, armamos la posibilidad que se acerque un padrino, o un tío. Antes de hacer la actividad, hablamos en los grupos de padres, destacando que lo importante era la presencia de alguien, para que el chico no se sintiera solo. De todos modos, tenemos la suerte de padres presentes, y si no pudieron llegar, fue por razones de trabajo, absolutamente entendible. Nos pasa también de familias separadas, pero con el padre fuera de toda ausencia, donde se hacen su lugarcito y estar allí. Es realmente muy lindo eso”, señala.

El minibásquet, otra de las actividades del club que homenajeó a los padres en su día.