«Hola Luis, no voy a poder dormir. Dale  hablemos», le dice Alejo Toledo al cronista.

Podría ser una respuesta normal, pero no lo es por una simple razón: son casi las dos de la madrugada de un sábado donde pocas horas antes, la Primera de Básquet consiguió un triunfo ante River, inconmensurable. Y el bombazo de Alejo desde su llave, de cancha a cancha, sobre la chicharra, es comentario permanente.

«Jajaja así es, salió en todos lados, con las redes sociales es una locura jaja», expresa el chaqueño con la lógica felicidad de haber hecho algo ya insertado en la historia de este deporte.

«Me pasó de meter triples de aro a aro dos veces antes, pero nunca en el final del partido y de la forma en cómo se venía dando el juego», expresa, a medida que puede, porque desde toda la Argentina no para de llegarle mensajes y salutaciones.

Y como esos instantes donde se alinean todos los planetas, lo comparte junto a su madre, Liliana Douthat, quien vino desde su Chaco natal para verlo en cancha.

«Justo vino este fin de semana mi
Mamá a visitarme y fue a la cancha hoy, así que ahora estamos con ella tomando una cerveza, festejando un poco sin poder creerlo los dos todavía», comenta, con la M en mayúscula, para sintetizar el amor y respeto hacia su progenitora. La foto, pedida especialmente por el periodista, refleja el momento.

En el deporte, los merecimientos no cuentan, sino el resultado. Se le dice al alero que esa bomba eclipsó un mejor andar de River durante los cuarenta minutos.

«River merecía ganar, porque habían hecho todo bien durante el partido; pero bueno esto es básquet como dicen, y hasta que no suena la chicharra no termina y así fue hoy me parece. La verdad, no pensás en el momento si es un buen tiro o no, la tirás porque siempre tenés una mínima chance que entre y sino no perdés nada. Y bueno, esta vez ganó lo ilógico y la pelota entró (risas). Cuando tiré la veía desde atrás ir muy recto y pensaba que iba a tocar el techo de lo alto que fue, pero nunca me imaginé ese final», admite.

Y con ello, la victoria de Porteño, la quinta en cinco juegos. La locura, el llanto de algunos himchas, y este momento soñado  donde para comprender lo fantástico de la temporada, en la pasada edición ganó nueve partidos sobre veinticuatro…

«Al básquet lo tomo como un extra en mi vida, un hobby por sobre un trabajo. Porque lo principal hoy en mi cabeza es terminar mi especialidad en Oftalmologia, pero disfruto mucho jugando y compartiendo momentos con el equipo y toda la gente alrededor nuestro. La verdad es un cable a tierra el deporte en este momento y cuando pasen cosas cómo esta es algo único; me hace pensar que fue una buena decisión no haber dejado de jugar y hacer todo el esfuerzo que conlleva hacerlo en este tipo de competencias», afirma.

Alejo Toledo, el Doctor. O el Doc, como lo llama el ambiente. El héroe en este lío generado por un equipo sensación en el Torneo Federal, donde va puntero e invicto.