Terminó la espera. Pasaron varios meses desde aquella eliminación en la primera ronda de playoffs con una barrida a manos de Pedro Echague. Fue el epílogo de una temporada con sufrimientos, con mas sinsabores que alegrías; como si todos los pasos en falso se hubiesen mancomunado desde los diversos sectores, y fluyera en un transitar anodino por la tercera categoría del básquet argentino. Hasta casi era un deseo que terminara lo más pronto posible, y así sepultar meses desangelados, retrocediendo algunos pasos en este proceso donde la actividad venía en permanente ascenso. Entonces, a partir de una seguidilla de resultados adversos, se debió acostumbrar a esperar cada jornada siendo considerado por el ambiente como el partenaire de quienes peleaban por asuntos importantes.

Fue el corolario de varios factores, y no viene al caso detallarlos, aunque quien escribe pudo escuchar todas las campanas, y llegar a su propia conclusión de que, fundamentalmente, la tabla de posiciones solo reflejaba una realidad. Dolorosa, pero cierta.

Con la conclusión, arribó el tiempo de calmar las aguas, hacer balances sobre las dos temporadas transcurridas a nivel nacional, y desde ese instante, surgieron varias conjeturas. El básquet argentino renació gracia a la creación de la Liga Nacional, ideada por el inolvidable León Najnudel, un auténtico prócer del deporte argentino. Y el mismo León decía una frase que quedó instalada como una verdad irrefutable: “La Liga no la juegan los que quieren, sino los que pueden”. Y si el dinero no asoma, o es insuficiente para encarar proyectos ambiciosos, pueden emerger caminos diversos, como enfrentarlo con la cantera, algún refuerzo sin estridencias y reiterar lo inmediato, que implicaría también canchas vacías, escasas pretensiones y muchísima paciencia para bancar a quienes se pongan la camiseta semana a semana. O bien, reunirse con socios dispuestos a dar una mano a las que ya están, mancomunar ideas, aceptar sugerencias y también dar paso a elementos superadores, necesarios e impostergables en un conjunto que pedía a gritos ese salto de calidad. Y se optó por este paso.

En esta edición 2017-18, Estudiantil Porteño logró amalgamar una plantilla que ilusiona. Sin locuras, sin delirios, pero la esperanza sustentada en ser un protagonista en el pelotón de arriba, pelearle palmo a palmo a quienes asoman como candidatos (Lanús, Echague, River, Racing), consolidar una localía fuerte, tan fundamental habiendo ya presenciado las pasadas temporadas y rescatar puntos de reductos difíciles. Obviamente, es probable que vendrán algunas noches torcidas y se diluyan expectativas positivas en cotejos específicos. Pero también es verdad, este plantel está integrado por nombres que no le asustarán escenarios ajenos. Entonces, de acuerdo al formato de competencia en esta fase regular, el prisma de máxima estará en quedar al final de las 24 jornadas entre los tres primeros, para evitar el cruce inicial de eliminación directa, y poder sacarse ese karma que lo acompañó hasta ahora.

Entonces, cabe destacar el combo que vestirá la casaca de Estudiantil Porteño, y con la experiencia acumulada, poder vivir un año con ilusiones y alegrías.

Se arranca con el entrenador, Juan Ignacio González. A poco de iniciar su sexta temporada como entrenador jefe, ya tiene consolidada su criatura. En la misma, se ensanchan las piezas llegadas de las formativas, quienes crecen con su filosofía de juego y van tornándose en herramientas valiosas. Porque lo bueno de los jóvenes es que van captando la idea de ser en principio, sparrings de los profesionales, y con ese plus que no consiguen en muchos clubes, progresar en visión, técnica y fortaleza física. Durante la competencia, saben que tal vez no tengan muchos minutos, y que su protagonismo estará enfocado en los entrenamientos. Juani siempre puso como bandera a su trabajo la potenciación de los jóvenes, y el fiel reflejo de eso es el equipo metropolitano, donde con divergencias de edad, 10 de 12 jugadores surgieron de abajo. En el Torneo Federal, se apuesta a fortalecer la base piramidal con los productos caseros, pero ya nos enfocaremos en eso.

Al lado del técnico, estarán Fausto Pertuzzo como asistente y Eduardo Amat como preparador físico.

Pablo Barrios es el jugador franquicia de un plantel rico. Con una trayectoria que incluye el exterior y el palmarés de ser un campeón de Liga Nacional con Peñarol de Mar del Plata, el bombardero trae un aditamento que le fortalece su impronta entre los compañeros: se mimetizó con el club de una manera tal que lleva un sentido de pertenencia similar a alguien que haya nacido aquí. Sin dudas los mimos recibidos desde aquellos meses del 2015 cuando integró el equipo debutante en el Federal, hasta que partió a jugar Liga Nacional en Libertad de Sunchales, lo hizo sentir como en su casa. También el hecho que su hijo Lautaro integre los U13 le estrecha los vínculos, y es común verlo como un padre más trabajar en conjunto con otros progenitores buscando ayudar en todp lo concerniente al minibásquet. Respetado por sus pares, retornó con la premisa de legar su experiencia a los chicos, quienes tiene ante si la inmejorable oportunidad de aprender a su lado, y como esponjas humanas, absorber todo su conocimiento. Además, desde su figura, le quita presión a sus compañeros para que puedan exaltar sus virtudes dentro de los rectángulos.

Ignacio Romani trae en sus alforjas varias temporadas en Platense, tanto en el Federal como el Torneo Nacional de Ascenso, donde fue ungido como el capitán, en plantillas con jugadores de enorme jerarquía. Ya de por si salir a la cancha del Calamar templa cualquier carácter, por lo que Nacho será inconmovible desde ese espacio; aunque ya con el trajín de varias participaciones dentro de la División Metropolitana, cabe decir que desde lo externo, no hay canchas condicionantes. Se verá el entusiasmo de Caza y Pesca, tal vez sumarle José Hernández si matiene su acompañamiento del Prefederal, y no mucho más. O sea, las fortalezas ajenas estarán basadas en sus planteles. Pero si se proyecta a instancias definitorias en escenarios del país, donde hay terruños duros, tener de tu lado a alguien como Romani es un factor positivo. En este ítem, obviamente se incluye a Barrios, quien al momento de brindar su Campus en las pasadas vacaciones invernales, tuvimos la oportunidad de preguntarle frente a los chicos lo que significaba disputar un clásico entre Peñarol y Quilmes, detallando escenas imperdibles. Romani, por su parte, entrega su tiro a la carrera, su enjundia, y el talento al servicio de una media cancha con la premisa de generar transiciones veloces, posesiones rápidas.

Y en ese espacio, el arribo de Santiago Juárez refuerza el concepto de perímetro lujoso. Con su enorme temporada en Villa Mitre, donde terminó como líder en puntos, rebotes y asistencias, asuntos personales referidos al estudio, hicieron posible que ahora juegue en Porteño. Un detalle no menor: fue el conductor de un Las Heras que nos eliminó en cuartos de final en el 2013, en tres juegos sanguíneos, prolongando la maldición de esa instancia de playoffs. Y cuando al siguiente se pudo enterrar eso, el acceso a semifinales nos puso cara a cara con Geba, que en si conducción llevaba a…. si: Santiago. El desenlace fue el conocido, y es hasta el momento, a nivel local, la mejor actuación de nuestra institución. El conductor además, era uno de los anhelos de Juani, no solo por su juego excelso, sino sus características humanas, indispensable para el diseño grupal como condición sine qua non de su ADN como técnico.

Hilario Gutiérrez, a pesar de su juventud, también llega con bastante experiencia, producto de sus años en Obras y los pasos por Pedro Echague y Platense. Pivot de portento físico, provee presencia en la pintura, y en una temporada extensa, sea desde el quinteto titular como desde la banca, brindar minutos a sus compañeros de la zona pintada. También, con su impronta en la llave, obligará a los contrarios en no descuidar ese sector y entonces el perímetro disponer de mayores libertades en el objetivo de dañar con sus misiles.

Guillermo Crespo estará por segundo año consecutivo. Y en su figura recaen las esperanzas de ver en toda su dimensión a un  jugador espectacular, con un espíritu infranqueable, absolutamente positivo en el grupo que integre. Se lo vio en River Plate, cuando rodeado de nombres ilustres, sobresalía con sus atributos y los demás se recostaban en él, esperando los arrebatos que levantaban encuentros perdidos minutos antes. Con un terreno mejor regado, un césped más verde y un panorama sin tanta esterilidad, Guillermo bien puede erigirse en otro refuerzo de lujo, explotando en Porteño con mayor continuidad y el público apreciar en plenitud su categoría.

Juani Dameli ya es un hijo de la institución, Llegado bajo el ala protectora de González en 2013, es el conductor desde ese entonces en las diversas Primeras que se presentaron, sea en metropolitanos, prefederales y federales. Una lesión a principios de año lo tuvo a maltraer, y se lo esperó hasta una fecha determinada para saber si podría encarar este año. Hubiese sido una pena que no llegara, porque su nombre va indisoluble a estos años de esplendor. Otro donde sus notables cualidades técnicas quedan en segundo plano frente a sus cualidades humanas, y por eso si le toca estar en la banca esperando sus espacios cuando deban descansar la dupla Juárez- Romani, será el primero en alentarlos.

Ignacio Del Peral es el primer producto de las formativas que se asienta en el equipo Prefedral como ficha mayor, y de acuerdo a sus características, probable titular en el equipo del viernes ante Los Indios. Revulsivo, dueño de unas piernas prodigiosas y un gran timming al momento de marcar al asignado, generalmente quien viene dulce en las conversiones. Ojalá las lesiones no lo perjudiquen y pueda estar presente en plenitud durante toda la competencia, porque en cierta manera será una reivindicación a las ausencias obligadas que no le dejaron disfrutar de modo permanente los Federales.

Esteban Belloni ocupará la ficha U22, y transmite con su nombre la idea primal de Juani: si se esmeran en los entrenamientos, sacrificio, seriedad y compañerismo, las chances de integrar el plantel profesional aumentan. Bocha va como válvula de oxígeno a los administradores del balón, y cuando está con la estima alta, sus bombas externas agregan versatilidad a un conjunto que tendrá desde ese rubro un actor indudable de desequilibrio.

Luego, los jóvenes, los canteranos con sus proyecciones. Sin dudas, pican en punta Ignacio Siniuk y Marcos Revello, dos juveniles que en esta constante participación en certámenes de envergadura adosan minutos en el currículum. Le acompañarán Tomás Ortega, Peter Rodríguez, Guido Burrone y Mauro Camarota, quienes alternarán de acuerdo a las fechas y decisión del entrenador, la banca. Pero sus funciones prioritarias estarán y están desde hace semanas, en ser sparrings de los mayores, en poder ser puzzers en la mente del técnico, un estudioso serial de los rivales inmediatos y a futuro. Si saben entender eso, en la importancia de sus labores de lunes a jueves, podrán progresar notablemente. Una palabra o indicación de Barrios, Crespo o Romani, será de mayor relevancia que dos minutos en un encuentro definido. Sin dudas, los tendrán e inscribirán sus nombres en esta participación de Porteño 2017/18.

Ya estamos en la cuenta regresiva, y las expectativas son altas. Sin locuras, desde quien escribe estas líneas, si los asuntos importantes se ensamblan y alinean, podemos soñar con una extensión de certamen hasta bien entradas las eliminaciones directas. Hay química grupal, hay ganas de hacer las cosas bien, hay factores de ayuda externas (siempre relacionado al entorno del club).

Hay buena estrella.