Ya pasados algunos días tras culminar la participación de los Cadetes en el Nacional de Clubes en Posadas, hablamos con Tomás Lacquaniti, entrenador del conjunto que terminó tercero y aparte de subirse al podio, tuvo al goleador y mejor jugador del campeonato. En la charla, el técnico comenzó haciendo un balance sobre la actuación de Estudiantil Porteño en Misiones.

“En lo deportivo, nos propusimos jugar ocho partidos y lo jugamos. Nos tocó una zona durísima, con tres equipos de gran nivel, demostramos estar para más, queríamos estar para más y pasamos primeros la primera ronda , con tres triunfos y un empate. Luego nos tocó UGA en octavos, un rival que conocíamos y sabíamos que nos iba a hacer pelea hasta el final , pero el equipo siempre demostró ser superior en cuanto a juego. Llegó el viernes , doble jornada, ningún partido había sido fácil, y nos tocó el local a la mañana, único partido que arrancamos perdiendo; muy trabado al principio , con expulsiones en contra y con el corazón del equipo se supo llevar adelante.  A la noche , tocaba la semifinal; fue un espectáculo, un show para la gente que pudo ver el partido de parte del rival y de parte nuestra. Siempre tuvimos el marcador a favor , y queríamos proponer en todo momento un juego de circulaciones rápidas, ofensivo, y dejando todo a la hora de los repliegues y la defensa. Se gritaban con el “bien” en todo momento, el partido terminó 3-3 en tiempo extra y todo el Finito Ghermann estaba aplaudiendo, había sido una guerra. Quedaban los penales, y la suerte estuvo de su lado. El último día nos tocó un rival Mendocino, un partido difícil ante alguien que había dejado a oponentes fuertísimos de lado, y los chicos demostraron con amor propio salir a ganarlo de entrada y así fue”, expresa Tomás al inicio de la charla.

Estudiante de Educación Física en Vélez, tiene 21 años, y tuvo el honor de dirigir en el equipo a su hermano Valentín, ambos hijos de Gerardo y Carolina. Al referirse sobre el grupo humano del equipo, comenta:

“A nivel grupal fue una experiencia única, cada uno se llevó algo, una enseñanza del viaje; demostraron estar unidos desde el día uno al último, son chicos que juegan al club desde pequeños, aman la camiseta y quedaba cada partido demostrado, en cada pelota dividida, en cada gol gritado, en cada defensa. Dejaron al club en lo más alto, logramos el premio del mejor jugador del torneo y el goleador, y esos logros personales me enorgullecen porque fueron tomados como consagraciones grupales. Hicieron un torneo sin dudas de gran nivel, se habló también, de dejar una huella, y pasito a pasito fue marcada, demostrando lucha, compromiso, corazón, compañerismo y un poco de futsal”.

Ese “poco de futsal”, como él mismo lo define, bastó para subirse al podio, y como indica, tener al mejo jugador del campeonato y su goleador.

“El resultado del campeonato se nos escapó en un penal; si es por merecimiento , merecimos haber ganado, y eso es lo lindo del deporte. Agustín demostró ser el mejor y Nacho es el goleador; gracias a lo grupal, el equipo hizo que lo logren, y sin dudas son dos jugadores extraordinarios, se merecen esos premios por constancia, trabajo, y humildad. Siguen sumando experiencias y tienen un futuro grande por delante”, agrega.

Tomás llegó a Porteño a los cuatro años, y actualmente trabaja con el baby fútbol de la entidad, en la tira de FAFI con las categorías del 2008 al 2010.

“A los chicos de Cadetes los tuve el año pasado, cuando era el preparador físico de la categoría y ayudante de Simón Argain y Ramiro Vasallo , jugadores con quienes comparto el plantel de primera de la Futsal, donde pudimos lograr el campeonato el año anterior. Cuando se propuso el viaje , al DT por problemas personales se le complicaba viajar y me salió la oportunidad de ir junto a Alan y Pablo , dos compañeros de oro. Con ellos aprendí mucho y fue un gusto trabajar”. cuenta.

Se le pide unas palabras que describan sus sensaciones de haber estado al frente de este equipo.

“Los chicos demostraron un afecto grande por nosotros y demostraron su confianza en lo que les decíamos, a las costumbres.  Cuando salían a la cancha en la arenga, gritaban “la vida” , y estoy convencido que dejaron todo, cómo se juega, vive y nos dimos el lujo de compartir la semana con señores , que se toman este deporte tan lindo como nosotros, sufriendo desde afuera, como la vida. Agradezco a todos los padres y el club por el apoyo constante”, confiesa.

Y para el final, ya culminada la aventura nacional de Misiones, las perspectivas de lo que sigue.

” Ojalá siga el grupo unido, cómo estuvieron en el viaje, y les quede recuerdos y experiencias positivas. Ahora ya a pensar en el torneo local”, asegura, donde siguen como punteros de la zona, compartiendo el sitial con quienes lo vencieron por un penal en la semifinal. El fútbol, como la vida misma, siempre da revancha.