Una muy buena victoria consiguió el equipo Prefederal en cancha de Club Morón por 84-74. No solo con este triunfo se recompuso tras dos caídas de local que lo alejó de la lucha por la clasificación a playoffs, sino que le quitó el invicto que ostentaba Morón jugando en su casa. El goleador del conjunto dirigido por Juan Ignacio González fue Esteban Belloni, quien además se vistió de héroe cuando todo parecía irse por la borda, y con 4 tiros libres consecutivos, un robo fundamental en media cancha y una asistencia a Lucas Curiale sobre el cierre, maquilló el resultado más acorde a lo que se había observado durante la mayor parte del desarrollo que esa culminación angustiante, en el instante donde el Halcón metió un parcial 10-0 en apenas 20 segundos y realmente peligró la victoria. Pero nuestro equipo hizo gala de un enorme carácter, saber recomponerse de una  ráfaga adversa y así cosechar un triunfo que sirve para seguir alimentando la ilusión por un acceso a los cuartos de final. Recordamos que este certamen otorga una plaza al Torneo Federal, donde Porteño iniciará su tercera temporada, y la razón de afrontarlo es una forma de agradecimiento al plantel del Metropolitano por haber conseguido en cancha la plaza para disputarlo.

Una de las claves en este gran triunfo radicó en la efectividad en los lanzamientos de tres, a diferencia de la fecha anterior en Barcala: 9 de 18, un 50 por ciento demoledor, porque varias de esas bombas llegaron en instantes cruciales. El primer cuarto comenzó parejo y rotaron la alternancia del mando en el tablero, pero en la segunda parte del segmento inicial asomó Porteño lastimando desde larga distancia, y con dos de Facundo Spagnuolo, uno de Ignacio Del Peral y el restante de Lucas Curiale, tras una excelente maniobra colectiva, se alejó a diez, y desde allí fue la tónica con el que transcurrió el encuentro. Un Morón con falencias y sin poder desentrañar al rival con un ataque versátil, sea desde lejos o los cortes con habilitaciones al jugador posteado, e incluso sin recursos para abortar los uno contra uno. Allí, se vio un gran Del Peral, quien de a poco está regresando tras aquella lesión en Burzaco, en la fecha inaugural; sin dudas, en esta parte del año, su mejor cuarto.

En el segundo, las rotaciones dispuestas por Juani no hicieron mella, y por eso siguió tomando ventajas, aunque al final del mismo los locales pudieron limar algo, aunque sin poder bajar los dos dígitos. En nuestro conjunto, se observó otra actitud defensiva, sin darle mucho margen de moverse cómodos a los postes rivales. Queda en el debe, pero totalmente subsanable, el ingresó del pivot veterano, quien logró el cometido de ensuciar el juego, quitarle coordinación al relojito que se observaba en el rectángulo, cargarse de faltas que llevaron al mencionado a la línea, y sobre todo, insuflarle ánimos de que podían revertir el panorama. El triple embocado sobre la chicharra fue el relejo de ese momento.

Quedaba por esperar cómo sería el tercer parcial; si Morón buscaría licuar enseguida la desventaja y apelar al aspecto motivacional y de ser así, la reacción de los muchachos. Pero hicieron un gran juego y llegaron a escaparse por 19, llenando de estupor a la tribuna local, que no entendía lo observado, con la banca rotando de manera constante pero con la desesperación de buscar una solución en el afán de revertir una situación harto complicada. Javier Cabrera le hizo honor a su especialidad de actuar como basurero en la zona pintada, rescatar balones y saber hallar los huecos para convertir rodeado de torres; la media cancha no se desesperó, buscó el momento de habilitar a quien mejor estuviera, y no hizo un desperdicio de los lanzamientos externos. Esperar a lanzar sin apuros fue otra de las claves en la alta efectividad.

Los diez finales tuvieron a un Porteño conteniendo las ganas del local por limar esa desventaja amplia y soñar; el Misionero y David haciéndose fuerte en los rebotes defensivos, y cada tanto, aportando su cuota ofensiva que permitía descontar minutos sin surimiento. Y parecía que sería así, cuando Facundo Spagnuolo penetró con convicción, convirtió en bandeja y fue efectivo el lanzamiento bonus. Eran catorce puntos (77-63) con solo dos minutos. Todo finiquitado, pero… Tras el minuto local, en apenas 21 segundos, Morón estableció un 10-0 que cambió todo el panorama, y realmente, era el amanecer de un nuevo juego. Lo que sobrevino fue un minuto eterno, con la incertidumbre de dejar escapar un partido que de haber sucedido, habría dejado marcas anímicas muy complicadas en el resto de la temporada. Pero asomó el Porteño con aplomo, sin enceguecerse, levantarse de ese instante oscuro, y con un Bocha Belloni con la muñeca caliente y la cabeza fría, fue dos veces a la línea, convirtió los cuatro libres, en el medio un robo tremendo en media cancha, y cerró el juego con una asistencia a Lucas, quien convirtió en bandeja y así selló la distancia final 84-74.

Buen triunfo. Para enterrar una doble jornada anterior floja en resultados, alarmante en aspectos puntuales. Todo lo bueno apareció en Castelar, y si bien el propósito no es más que seguir dando rodaje al equipo con la mira en el torneo de conferencias, no viene mal un triunfo y seguir siendo una piedra en el zapato de aquellos que buscan pasar a los playoffs.

SÍNTESIS DEL PARTIDO:

CLUB MORÓN (74): A. Montero (-), M. Pérez Ondarts (7), H. Losito (13), F. Pérez Ondarts (14), M. Terzi (cap) (-), Giambroni (17), F, Rivero (-), M. Nestrojil (2), M. Eijo (-), I. Katz (10), L. Camiña (-), B. Pereyra (11). Entrenador: Jorge Plez

ESTUDIANTIL PORTEÑO (84): I. Siniuk (2), E. Belloni (16), I. Spagnuolo (-), M. Revello (2), J. Cabrera (10), F. Spagnuolo (14), P. Rodríguez (-), J. Sanchez (12), I. Del Peral (cap) (10), T. Scarpione (-), D. Alonso (7), L. Curiale (11).Entrenador: Juan Ignácio González

PARCIALES: 16-26/33-43/47-64/74-84
ÁRBITROS: Oscar Brítez y José Domínguez.
ESTADIO: Estadio Morón
PUBLICO: 100 espectadores