TRIUNFO EN EL CLÁSICO DEL OESTE.

El resultado final premió el mejor juego asociado de Estudiantil Porteño sobre Ramos Mejía. Lo dijimos en la derrota de una semana atrás y no vamos a cambiar el concepto tras un gran triunfo como visitante: este certamen se afronta para aceitar el equipo de la Metropolitana, premiar a los jugadores por la enorme campaña del 2016 que les permitió clasificar al Prefederal y sumar rodaje ante rivales con jugadores de enorme experiencia y dilatada trayectoria.

El de este domingo a la noche coincidió tener enfrente al otro en la misma condición, por eso, la adrenalina y emoción que sugiere todo clásico no fue la misma de los partidos de los tres años anteriores. Es lógico, y por eso no hubo euforia desmedida desde el vencedor ni drama en la otra trinchera. Sirvió por supuesto para festejar luego de varias caídas consecutivas, y un baño reparador para esta plantilla que arrancó el 2017 con los deseos concretos de meterse en las instancias decisivas del torneo local. Con los cañones apuntando a ese objetivo, el actual es un banco de pruebas donde JUani sigue aceitando una maquinita que en cancha contraria funcionó sobriamente, con pocas fisuras, con puntos altos en un rendimiento global parejo y por eso ganó en los cuatro cuartos. No repitió errores de Burzaco, el piso sin humedad ayudó, a contrapartida del domingo anterior, y la victoria fue un bálsamo para un Porteño con un esquema sólido, jugando por momentos de memoria. Premio entonces al trabajo sostenido. El arranque mostró lo mejor del local, cuando se puso arriba 8-3, haciéndose fuerte en la pintura, y Porteño tardó unos minutos en acomodarse, pero con Nacho y Marcos encendidos en los lanzamientos de media y larga distancia, con cinco unidades cada uno, consiguieron emparejar en 10, alternar el mando del tanteador, y con David consolidándose en rebotes, unto al goleo más repartido, consiguió irse al primer descanso arriba 20-18. En el segundo segmento, la versatilidad en las rotaciones por parte de González, sin menguar el rendimiento ayudó a mantenerse firme arriba y poder contener los embates de Ramos; en esos momentos, el cotejo mostraba una incertidumbre absoluta en el tablero, aunque Porteño esbozaba estar bien parado y sin salirse del libreto: mover la pelota por fuera de la llave, y solo postearla cuando pudiera llegar limpia, sea a David, Marcos o Lucas, quien otra vez volvió a mostrarse como líder anímico, absolutamente consolidado en ese rol de capitán sin cinta. Se le notan las ganas de ganar algo con Porteño, y juega en relación a esos deseos, sin soltar su cadena, con mucho vigor, lucidez en los pases a compañero y absorbiendo la presión para que sus jóvenes camaradas del perímetro desarrollen sus habilidades, sea Roli , Nachito, el Bocha y Facundo. Fue promediando el tercer cuarto cuando se sacó la primera ventaja de los dos dígitos; fue un arranque furibundo, con la visión de sentirse mejor que el oponente al menos esta jornada, y sin ánimo de dejarle aliento para buscar la remontada, trabajó de manera paciente ese saldo a favor, e ingresar a los diez finales 39-51. Allí, se vio lo mejor del equipo, o al menos, con las distancias mencionadas, el rival salió a quemar las naves, Porteño no se desesperó, y con su aro cerrado para el anfitrión, las bombas de Esteban, Roli, y el gran aporte de Javier en la pintura, se fue a 20 (39-59), con 7:50 aún por disputar. Sin dar por muerto al contrincante, en carriles normales, el encuentro ya tomaba color de definición, y así fue nomás. La clave estuvo en mantener blindado el aro; de hecho, el local tardó casi seis minutos en convertir, y los primeros cinco llegaron vía línea de libres. Cuando solo quedaba 1:23,fue cuando se sufrió la primera conversión de campo, pero las acciones estaban definidas. Gran partido de Roli, no solo como goleador del equipo, sino aportando cinco asistencias; tal vez, el punto más alto, en un contexto de rendimientos con piso alto en todos. Nachito también como el base mostrando unas piernas prodigiosas que quebraron la resistencia de enfrente; Marcos, un gigante en tierra de gigantes cuando se trató de rasparse en la pintura, como Javier, aunque uno ya lo espera de él. El saldo en este inicio de Prefederal son un triunfo y una caída, ambas de visitante. Nada mal, por ser dos territorios complicados y si bien la mirada no está en instalarse entre los primeros cuatro, los partidos van desandando el fixture sobre la marcha, y jugando como se jugó anoche, hay razones para creer que Porteño será un hueso duro de roer para el resto de los participantes en la zona.