Estudiantil Porteño será nuevamente, por tercera temporada consecutiva, uno de los conjuntos que participará del Torneo Federal, tercer eslabón del básquet nacional. Luego de una edición donde no llegó a completar una buena performance, y quedó eliminado en primera ronda de playoffs, en este 2017 se movió rápido con el objetivo de conformar un equipo competitivo y en la búsqueda de ser protagonista en la División Metropolitana, donde están aglutinados los conjuntos de FeBAMBA.

Con la plantilla ya cerrada y confirmada, habrán tres caras nuevas y un retorno. Ignacio Romaní, Hilario Gutiérrez y Santiago Juárez vestirán por primera vez la camiseta del club de Ramos Mejía, en tanto Pablo Barrios retorna tras su paso en la parte inicial de la temporada 2015/16, cuando Porteño hizo su debut en el TFB. Junto a ellos, se suman Juan Ignacio Dameli, Ignacio Del Peral, Esteban Belloni, Ignacio Siniuk y Marcos Revello, para completar el listado de jugadores que estarán a disposición del entrenador Juan Ignacio González.

En la noche del martes, salvo Juárez (ausente por razones de estudio), los otros tres charlaron con Prensa sobre este nuevo desafío en sus carreras.

“Por un tema de trabajo, como dije antes, me abro luego de trabajar con mi viejo en un negocio propio y eso no me daría los tiempos para entrenar doble turno, la gira de los cinco días del TNA cuando toca ser visitante; por eso decidí bajar un nivel de categoría que me permita hacer las dos cosas”, comenta Nacho Romani, quien dejó Platense tras siete años en la entidad de Vicente López, los últimos cinco como capitán. El mismo tiempo que trabajó con su progenitor y ahora con la posibilidad de independizarse laboralmente, deja en el Calamar gran parte de su vida como basquetbolista.

“De Platense me voy agradecido ciento por ciento; me dio la posibilidad de debutar en la Primera de Capital. Fueron siete años buenísimos, individualmente crecí mucho como profesional. Siempre me sentí como en mi casa, fue mi segunda familia. Quedé muy agradecido al entrenador por la confianza de ser el capitán, porque me ayudó bastante en mi maduración”, agrega.

Sobre su llegada a Porteño, comenta:

“Es una sensación rara porque hacía siete años que estaba en un club y me había desacostumbrado a vestir otra camiseta. Será un desafío distinto, están con un proyecto a futuro muy interesante, me gustó mucho la propuesta planteada por el club. Contento con el equipo que se fue armando y estoy seguro que tendremos un muy buen año. Hablé antes de venir con Alejandro Pappalardi, quien salió campeón del Prefederal en el 2015, y me dio las mejores referencias desde lo dirigencial, humano y deportivo; eso también influyó en decidirme a venir aquí. Me dijo: Enano (así me llama él), olvidate, andá porque es un club que hace las cosas muy bien”.

Este año podrá reeditar junto a Santiago Juárez la media cancha del Prefederal 2014 en Geba.

“No lo conocía hasta ese momento y me puso contento saber que volveremos a estar juntos al igual que Hilario, donde compartimos cancha en Platense. Lo seguí a Santi estos años del Federal en Villa Mitre; tuvo una temporada bárbara; los dos maduramos mucho y será para mejor jugar juntos otra vez”, afirma.

Menciona a Hilario, y justamente el pivot deja el mate a un costado y se dispone a hablar sobre esta nueva experiencia en el club del oeste.

“Comencé la temporada en Platense, y luego que fui cortado, regresé a Pedro Echague donde estuve los últimos tres meses. Fue una buena experiencia siendo tan chico haber pisado el TNA, tener participación, entrenado con jugadores de categoría y enfrentar a rivales jerarquizados. Después volver a un club conocido, saber de su estructura, a los entrenadores y parte del equipo; en definitiva, más allá de lo sucedido deportivo, que puede pasar, fue una gran temporada porque sumé experiencia. Aparte de enfrentar a un gran rival, influyó mucho que en el segundo juego se nos lesionó Manteca (Diego Prego), un arma fundamental para nosotros en el juego, juntaba marcas y encima era el goleador del equipo. Tratamos de suplirlo pero se nos hizo imposible”, expresa Gutiérrez, nacido en Unión Florida y llegado a Obras con edad de U15. Estuvo allí hasta juveniles, con el plus enorme de haber entrenado con los planteles de Liga Nacional, para luego partir a Echague. Momento de aprovechar a saber su opinión sobre esta nueva apuesta del Tachero en conformar un equipo con preponderancia de jugadores surgidos de sus formativas.

“Me pongo en la piel de amigos que les toca vivir este momento y es un buen proyecto para el club, donde los jóvenes vayan acumulando experiencia, adquiriendo roce. Conociendo como se trabaja allí, donde entrenan todo el tiempo para buscar esto, es un buen premio para el sacrificio que hacen”, comenta.

Respecto del arribo a Porteño, admite que el entrenador lo llama hace varios años para incorporarlo, y ante la buena propuesta desde el proyecto, sumado a la presencia de Romani, terminaron de convencerlo para sumarse.

“Me parece que tenemos un lindo equipo, buenas contrataciones, grandes jugadores. A nivel temporada, si logramos conseguir un funcionamiento colectivo, tendremos chances de pelear cosas importantes”, asegura. Y agrega sobre su nuevo club:

“Contra Porteño juego desde chico por el tema de Obras en las formativas, por lo que dos o tres veces al año venía y veía sus instalaciones. Me gusta la predisposición puesta para el crecimiento constante de su básquet; sin dudas crecieron, pasaron de esos años donde solo participaban en torneos locales a otro en competencias nacionales y unas muy buenas inferiores. Aumentan sus ambiciones y ese proyecto me gustó. Por eso decidí venir”.

Pablo Barrios ya es uno más en el club. Aquel paso en el 2015, sus campus en los recesos invernales y su hijo Tato como integrante de la poderosa plantilla invicta U13, lo hacen ser un integrante más de los padres presente en entrenamientos y actividades. El rumor estaba instalado sobre su llegada al plantel Federal, y ya confirmado, cuenta:

“Desde mi paso anterior quedó la sensación de haber nacido en el club; jugué solo cuatro meses y me tratan como si fuera mi casa. Es hermoso que te pase eso, me abrieron las puertas; hablé con ellos hace unos meses y les pedí tiempo para esperar la resolución de Libertad si jugaría o no la Liga Nacional. Al confirmarse que no continuaría, la semana pasada decidí volver a Porteño”, asegura Pablo.

En este lapso, tuvo ofertas para ir al TNA o incluso otras superadoras desde lo económico en el Federal, pero los factores mencionados y el consenso con su familia, volcaron la balanza hacia la determinación final.

“Por supuesto que rescindí cosas, pero gané por el lado de la familia; hace ocho años estaba yéndome solo a todos lados porque ellos ya están instalados aquí, y mis hijos en el colegio. Eso se hace muy difícil, por eso lo hablamos entre todos, quedamos que me bancaban un año más en caso de viajar, y como te contaba, esos factores brindados por el club decidieron a quedarme aquí”, puntualiza.

“Se pusieron felices, en especial mi hija Josefina, porque era quien más sufría mis ausencias. Siempre me apoyaron y ahora está el tiempo de devolver todo ese amor recibido, ayudar en las tareas de la casa y compartir tiempos con ellos”, agrega.

Referido al equipo, comenta:

“Se está generando algo lindo y también son cosas que ayudaron a firmar aquí; charlé con los dirigentes y Juani, le están poniendo mucha energía, enfocados en cada detalle para poder llegar y solo venir a entrenar y jugar. Hay un semillero muy bueno, incluso varios de esos jóvenes de dos temporadas atrás continúan con un mayor progreso. Obviamente, al lado mío, todos son jóvenes (risas), hace años que ya no me supera ninguno en edad; por eso trataré de brindarles mi experiencia, apoyar en todo lo posible al club y hacer el mejor torneo posible”.

Pablo Barrios, Hilario Gutiérrez, Ignacio Romani y Santiago Juárez. Las nuevas caras de un Estudiantil Porteño que tomó nota de sus dos participaciones anteriores en el Torneo Federal, y este año apuesta con su proyecto, convertirse en protagonista de peso.