Sin dudas, toda la estadía de Francisco Ipiñazar en Naijing, China, será recordada para siempre en su vida. Pero esa donde quiso experimentar con platos nuevos al momento de comer, como ninguna otra.

“Vimos unos huevos que parecían comunes, a los que comemos nosotros; nos servimos, llevamos a la mesa y cuando los abrimos, adentro habían fetos de murciélagos… nos dio un asco tremendo, hasta nos sacó las ganas en ese momento de comer. Entonces fuimos a lo seguro: arroz y fideos; porque podías servirte carne, pero parecía carne… ni quisimos preguntar, al igual que una sopa donde habían cosas extrañas. La gente de allí comía esas cosas de manera normal, pero nosotros decidimos probar solo lo que nos aseguraba productos conocidos”, comenta Tutuca en una de las mesas del Buffecito, mientras se hace un tiempo dentro de la ceremonia cuasi religiosa de los jueves, cuando los jugadores del hockey de Estudiantil Porteño preparan el asado a ingerir luego del entrenamiento. Obviamente, carne vacuna, y la chanza llega tras su descripción alimenticia donde queda por demás expuesto que China no solo está del otro lado en el mundo geográficamente, sino también en muchas costumbres. Como la culinaria, por ejemplo.

Francisco integró el seleccionado argentino Sub 20 que compitió en el Mundial de la categoría en dicha ciudad, distante seis horas de Beijing. Y como todo lo referente al gigante asiático, la segunda ciudad más poblada, con ocho millones de habitantes. detrás de Shangai con once. Argentina fue con las mayores expectativas, y como suele suceder habitualmente en esta disciplina, las semifinales se las repartieron entre los cuatro poderosos: Portugal, España, Italia y Argentina.

“Fue una experiencia impresionante, aún hoy día me cuesta expresar lo vivido en esos momentos. Cuando me tocó entrar en el primer partido defendiendo los colores de nuestro país, el sueño de todo deportista. Luego de vencer a Chile en los cuartos de final, perdimos con Portugal en semis 5-2, un resultado muy injusto porque llegamos muchas veces y su arquero los salvó siempre, no le podíamos entrar por ningún lado. Pero así es el deporte, cuando nos enfrentamos entre los mencionados puede pasar; de hecho en la mayor llegaron los mismos cuatro. Igualmente en los Sub 20 Portugal se consagró tricampeón en los últimos cuatro años, entonces no es sorpresivo haber perdido con ellos y luego se hayan consagrado campeones. Merecíamos más, el juego se dio para al menos terminar empatados y ver en la prórroga si lo ganábamos. Al otro día nos tocó Italia por el tercer puesto y en el primer tiempo no hubo muchas ganas porque quedamos devastados del día anterior. Al entrar asi a la cancha, y ellos bien, nos fuimos al descanso 6-1 abajo, y eso que en la zona los habíamos vencido 5-2… Cuando nos quisimos acordar, estaba todo muy cuesta arriba y llegamos hasta el 5-6. Pero no nos alcanzó”, comenta Tutuca resumiendo la participación argentina en el campeonato ganado por los lusitanos.

Cuando habla de otros rivales por afuera de los Cuatro Fantásticos, tiene palabras de respeto hacia Francia.

“Habian eliminado a Argentina en el mundial anterior en cuartos de final  y por eso los miramos con mesura, pero jugamos muy concentrados, metidos desde la primera pelota, y les ganamos 8-2. Con Chile pasaba lo mismo, los habíamos enfrentado en Mendoza ganándole por penales, aunque ellos jugaron con los mayores. En el Mundial los goleamos 4-1”, agrega.

Tras haber vestido la camiseta albiceleste, menciona:

“Luego de esto, me quedó en claro que cualquier objetivo propuesto se puede cumplir. Como te había contado, tuve problemas de pubalgia y no estaba seguro si integraría el plantel. Pero le seguí metiendo porque mi meta era estar en China. Entonces, lo que cada uno tenga en mente, si es firme y constante, lo puede conseguir”.

Habla de los famosos huevos con tan desagradable contenido interno, y da paso para contar otras costumbres que le mostraron una realidad disímil a la propia.

“Manejan de una manera donde da la sensación que chocarán en cualquier momento; también el hecho de haber olor nauseabundo en las calles y subtes, pero a la vez todo está muy limpio. Me impactó ver en todas las noches a los edificios alrededor de nuestro hotel se prendían y hacían shows, con coreos de iluminación; era impresionante, literalmente se iluminaba la ciudad solo con los edificios. Y cada noche, un show distinto”, comenta.

Y luego de jugar un mundial, se le pregunta sobre los planes a futuro.

“Quiero volver a vestir la camiseta argentina y poder llegar lo más alto posible; para hacerlo debería ser en la Mayor y para eso se necesita una labor más profesional, como por ejemplo jugar en Europa. Quienes lo hacen hoy están en el Barcelona, Benfica, Porto, todos clubes gigantes en este deporte. Me gustaría poder vivir eso, jugar en ese continente y si se da, en la Selección”, admite.

Pasado ese Mundial, el desafío de representar a nuestro club en el Campeonato Argentino Junior, que se disputará en la cancha de Porteño desde el lunes 25 de septiembre, apenas una semana por delante.

“Se juntan los mejores de Buenos Aires, Mendoza y San Juan, dieciséis en total; en la historia del club nunca se pudo ganar un Argentino, el logro máximo fue un tercer puesto en menores, por lo que vamos dispuestos a siperarlo”, afirma convencido. Por su preparación con la Sub 20, no pudo jugar mucho en la Primera que se consagró campeona metropolitana en cancha de Vélez, pero también es parte de la plantilla dirigida por Claudio Costa, quien también comandará al Junior.

“Ese partido con Vélez estaba en San Juan, lo seguí en cada alternativa y me puse muy contento con la consagración. Si bien no jugué mucho, me sentí parte porque esto es una familia”, expresa.

Retomando al plantel argentino, lo define desde lo humano.

“Se armó un grupo impresionante; luego del Argentino uno de ellos (el sanjuanino Ezequiel Mena) se va a quedar en mi casa porque quiere ir a ver a Boca. Con los demás también quedó una gran relación y seguramente nos veremos de nuevo, porque les dije que podían venir a casa cuando lo desearan. Encima, ya estaban enterados de las hermosas chicas de Porteño (Risas), no hizo falta siquiera que se los mencione…”.

Francisco sigue contando anécdotas de su periplo chino, de las rondas extensas de mates, música y truco en el hotel, de estar en un país exótico, gigante, con una cultura completamente distinta. Pero que le abrió las puertas para vivir dentro del hockey sobre patines, su hasta el momento, vivencia más inolvidable de su corta vida.