El fin de semana pasado, la Tira B del voley femenino fue hasta Ciudad Jardín, enfrentó al local AFALP y ganó en todas sus categorías, lo que posibilitó la gran alegría de las chicas por el permanente progreso demostrado, que las ha llevado de sentirse, según la definición de su entrenador, perdedoras, a mentalizarse que pueden pelear por un ascenso a la divisional C.

Justamente, en la semana posterior a esos triunfos, hablamos con el director técnico Juan Pablo Costa, quien cuenta de su trabajo para llegar a este momento con sus jugadoras, además de sus inicios como jugador y entrenador.

“El año pasado peleamos un descenso y hoy estamos trabajando para estar entre las primeras ocho, porque eso nos va a posibilitar luchar por un ascenso a la C. Es largo el período desde el arranque, pero hoy se van viendo los frutos; pocos pero buenos”, comenta Juan en la media tarde lluviosa.

Comenzó en el voley como jugador a los nueve años en un club de su barrio llamado Juventud de Moreno, donde los jugadores más grandes eran sus entrenadores. Desde allí pasó al polideportivo Paso del Rey; allí lo entrenó Marcelo Aguirre, quien lo desafió a estudiar el Profesorado de Educación Física y simultáneamente, entrenador de voley.

“Siempre jugué ligas barriales hasta el momento del profesorado, en el Defensores de Moreno; empecé a jugar allí hasta los 27 años. Di mis primeros pasos como entrenador en ese club en el minivoley, hasta que por recomendación de mi amigo Dante Fernández, pasé a dirigir en Paso del Rey”.

Su posterior recorrido indica el Club Atlético Villa Arisa de Ituzaingó y el regreso a su ciudad de origen para tomar toda la rama femenina de Los Indios, por espacio de nueve años. Hasta tres atrás, cuando arribó a Estudiantil Porteño.

“Por razones personales me fui de Los Indios y me quedé sin club; al poco tiempo me llamaron de Bella Vista para dirigir varones y obviamente agarré, pero al mes recibí llamados telefónicos de dos técnicos de Porteño (Ricardo Galleta y Rodrigo Martín). El primero fue un jueves a la noche y me ofrecían hacerme cargo dentro de las inferiores, dos categorías de la B y una de la A, además del maxivoley. Acepté y llegué al club”, cuenta.

Instante de preguntarle por aquellos momentos iniciales.

“Eran aproximadamente veinte chicas, y el trabajo fue como arrancar de cero. El primer año fue difícil porque no teníamos resultados, pero siempre haciéndoles la cabeza que podían y tenían las condiciones para lograr los objetivos personales y colectivos. Siempre se trató de meter mucho entrenamiento, incluso los feriados pera poder sumarles toque con la pelota y plantearles reglas de juego y convivencias. Fueron adquiriendo los conceptos, y eso las ha llevado de manera gradual al progreso”, admite Costa.

No está solo en el trabajo con la tira; lo acompaña Luciana Bouchet, entrenadora y jugadora de nuestra institución. Referido al triunfo global del domingo en AFALp, expresa:

“Tuvieron un desempeño genial, jugaron muy bien e incluso mostraron un grado de madurez para encarar cada juego y sacar toda la tira adelante. Ya no son aquellas jugadoras que entraban sintiéndose perdedoras e inferior a las contrincantes. Mejoraron en todo aspecto y eso se ve reflejado cada semana, mas allá de los resultados. Cada pequeño logro individual me enorgullece y hace feliz, porque se que las jugadoras se sienten del mismo modo”.

En relación a aquella cantidad inicial, Juan detalla la actual: 12 en sub 13, 7 en sub 15, 15 en sub 17, 12 en sub 19 y 2 en sub 21. Un notable progreso. Con respecto a esto, dice:

“En este momento nos desborda la cantidad de chicas y más allá de mis objetivos de clasificar, nuestra función es preparar jugadoras que puedan pasar a la Tira A. Pero siempre tratando de mantener una base que nos permita seguir creciendo, con el constante desafío de acrecentar el número de participantes, porque así crecerá la base y la chance de proveer mas jugadoras”.

Juan Pablo Costa; entrenador de la tira B del voley femenino, que el domingo dejaron bien establecido de estar en el camino silencioso pero firme del crecimiento constante.