“Yo jugaba dos partidos por fin de semana, el de mi categoría y la superior, me sentía excelente; hacía controles periódicamente, hasta que en un momento no quedó otra opción qu operarme. Los médicos dijeron que no podía jugar más al hockey, por el estado en el que estaba mi corazón; me operé a los 18 años y en menos de uno ya estaba jugando nuevamente. El hockey fue lo que me motivó para salir adelante.
El día donde me dijeron que no podía jugar más, lloré todo el dia; le decía a mi papá que no me importaba morir jugando, algo bastante lógico. Pero después entendí que debía operarme y el único objetivo en mi cabeza era volver a ponerme los patines, extrañaba mucho jugar pero más extrañaba el vestuario con mis amigos”.

Guido González es el actual entrenador de la Primera y Junior Femeninas, quienes en plena etapa de recuperación en resultados, se asientan en sus respectivos torneos. Y ese repunte llegó de la mano de Guido, quien siendo jugador del Superior masculino debió dejar la practica activa por las razones de salud detalladas por él mismo.

“Arranque a los 7 años junto a mi hermano Tomás que en ese momento tenía 5. Mi viejo nos llevó porque tenía un amigo del barrio que jugaba en la primera del club, Fernando Sisca. Desde ese día el hockey es mi vida, planifico mi vida en base a este deporte. A dirigir empecé a los 18 años con la escuelita masculino haciendo dupla con uno de mis mejores amigos, el Mono Ipiñazar . Ese mismo año hubo un campeonato argentino de prejuvenil femenino en Mendoza y el DT de ese momento no podía viajar así que me pidieron reemplazarlo. Nos fue muy bien, clasificamos a cuartos de final pero luego perdimos y finalizamos el torneo en la quinta posición. Al año siguiente me dieron las categorías infantil y prejuvenil femenino. Así fue como empecé a dirigir a las chicas”, agrega sobre sus inicios como jugador y entrenador. Y menciona el palmares posterior:

“A los 23, en 2015, dirigí por primera vez la primera femenino y conseguimos el primer campeonato en la historia del club junto al preparador físico juan Freire. Al siguiente, obtuvimos un segundo puesto y creí que era momento de dar un paso al costado para darle un poco de aire a las chicas y pasé a dirigir al masculino. Hace 2 meses agarré nuevamente la primera femenino porque la subcomisión decidió hacer un cambio de DT,  ya que el equipo no encontraba el rumbo; había finalizado la primera ronda e iba ultimo. Con las chicas nos pusimos como objetivo cambiar la mente y volver a lograr lo que habíamos hecho en 2014. En la segunda ronda ganamos tres partidos y perdimos dos. En el receso trajimos una jugadora de muy buen nivel y con experiencia. El objetivo ahora es pelear el torneo”.

Habla del épico logro de dos temporadas atrás, mencionando detalles específicos donde quedan reflejados lo inolvidable del mismo.

“La verdad que lo del 2015 no estaba en la mente de nadie. A principio de año me contactó una jugadora de muy buen nivel, Yanina Gargiulo, que en ese momento estaba en Geba y quería venir al club por la buena onda que veía en el grupo. Con ese refuerzo y las chicas de inferiores arrancamos a trabajar.
En la Copa Geba los primeros partidos perdimos todos, pero luego en el torneo el equipo se fue aceitando y empezó a encontrar resultados. El apertura lo ganamos de manera agónica; en la última fecha nos enfrentamos a Vélez y ellos nos sacaban 2 puntos de diferencia, con el empate salían campeonas. Fuimos a jugar en la semana a Liniers con el objetivo de conseguir los 3 puntos y ganar por primera vez el título en primera división. El partido fue muy trabado, ambas arqueras atajaron todo.
En el hockey, al final del partido, podés sacar al arquero y poner otro jugador en cancha; hay una regla también: cuando el equipo rival comete 10 faltas de equipo, tenés la posibilidad de tirar un libre. Un mano a mano con el arquero.

Faltaban 40 segundos e íbamos 0-0 así que cambiamos la arquera por otra jugadora, Vélez estaba en 9 faltas, una más y teníamos el libre; a falta de 10 segundos nos cometen la número 10 y teníamos la posibilidad de tirar un libre
Yanina se hizo cargo y lo metió.
Volvimos a poner a la arquera, aguantamos esos 10 segundos y salimos campeón. El clausura lo ganamos sin perder un partido y una fecha antes del final. Ese año pudimos lograr una marca muy buena, las chicas dejaban la vida en cada pelota. Algunas de las integrantes de ese equipo fueron las primeras jugadoras del hockey femenino del club”, rememora.

Al destacar jugadores, además de Yamila menciona a las mellizas Melanie y Nicole Calvet,Aldana Morotti,  la capitana Iara Moreno y la arquera Julieta Rouco.

“El equipo lo completaban Florencia Rouco y las más chicas Micaela Sordi y Camila Rucco”, añade Guido.

Menciona a Juan Freire como Preparador Físico, que el lunes arrancará nuevamente con la preparación de todo el hockey del club, excepto la primera y junior masculino. Juan es el papá de Sofi.

‘A Sofi la dirigí durante 4 años,junto a sus compañeras ganamos los torneos en la categoría prejuvenil y juvenil. También salimos segundos en un torneo argentino organizado en San Guillermo en la categoría infantil. La verdad fue muy duro para todos, era muy querida en el club, una gran jugadora y sobre todo una gran persona”, comenta aún con el dolor lacerante.

Al haberla dirigido varios años se le pide una descripción como jugadora y su rol dentro de una cancha.

“Sofi jugaba de defensora y era quien se hacía cargo de manejar los hilos del equipo. Tenía un muy buen manejo de bocha, y una gran visión de juego, de las chicas de su edad, de las mejores de Buenos Aires. Junto a Sofia Kawka eran los pilares de la defensa de ese glorioso equipo con el que ganamos todos los torneos desde infantil a juvenil. También era un equipo muy respetado en los torneos argentinos frente a los rivales de San Juan y Mendoza. Durante esos 4 años con Sofi y las chicas viajamos a diferentes provincias a competir y generamos un gran vínculo. En el grupo era muy querida, nunca tenía un problema con nadie y siempre tiraba para adelante. Yo arranqué a dirigir desde muy joven y tuve la suerte que me toque ese hermoso grupo con quienes crecí y aprendí mucho. Soy un afortunado, no me pudo haber tocado un mejor equipo, tanto hockistico como humano”, afirma.

 

Se le pide una opinión sobre la simbiosis de los equipos en haber pasado de cosechar derrotas encadenadas a este gran presente.

“Creo que en el femenino la cabeza de las chicas juega un papel clave. Trabajé mucho en eso y en ordenarlas tácticamente; cuando se dieron cuenta que podían ganar y no ser menos a nadie, las cosas empezaron a salir y los resultados se empezaron a dar.
Conozco muy bien a todas, a la mayoría desde muy chicas e intento sacar la mejor de cada una y acoplarlas para lograr un buen funcionamiento colectivo. Con las junior pasa algo similar, no venían muy bien en la tabla
y en la segunda rueda solo perdimos un partido. Ahora arrancamos un nuevo torneo y el viernes le ganamos a Huracan de visitante. Es el grupo que te comentaba antes, quienes junto a Sofi ganaron los torneos de prejuvenil y juvenil. El objetivo del junior también es pelear el torneo y clarificar al torneo argentino”, asegura.

Si hay alguien a quien la vida lo ha fortalecido con experiencias y ser positivo mirando el futuro, justamente es Guido.

“Yo jugaba, dejé por cuestiones de laburo
y porque estoy operado del corazón desde los 18 años y el hockey fue lo que me motivó a seguir adelante. De nacimiento tenía estenosis aórtica; es una enfermedad en la cual la válvula aortica no cierra bien y el corazón hace el doble de esfuerzo para distribuir la sangre en el cuerpo. Es una enfermedad asintomática” expresa y luego agrega las palabras con las que abre esta noche. Pide una mención:
“Quisiera agregar que en el postoperatorio me visitó Fabio Porreca, coordinador de hockey del club, y me trajo una camiseta, eso me sirvió mucho!!”, agrega el hijo de Adrián y Sandra, hermano mayor de Tomás (jugador de la Primera y entrenador) y Paloma.

Un luchador de la vida, y sin dudas ese espíritu inquebrantable junto a una férrea fortaleza mental, lo transmite a lS chicas para sentirse hoy día, iguales a todas sus contrincantes.