Fiamma Brusotti comenzó a practicar voley hacia finales del 2014 porque quería dedicarse a algún deporte. En Porteño tenía dos amigas (Florencia Levy y Jimena Ramín) jugándolo y eso la llevó a acercarse y probar. Antes, siendo muy pequeña hizo hockey y también tenis.

“Empecé a jugar con ellas, sabía muy poco de este deporte en si. Al principio me enganché más que nada por el grupo porque los entrenamientos, pero justo llegué en una época donde cambiaron de entrenadores y yo no tenía ni lugar en la cancha para entrenar; pero no sé, me fui quedando porque la pasaba bien con las chicas”, comenta la capitana de las Sub 17 que acaban de culminar sextas en esta primera parte de la temporada y miran con buenas perspectivas la segunda, donde si quedan entre las primeras ocho podrán pelear el ascenso.

“Eso es un re avance porque el año pasado peleamos para no descender y este año ya en la primera mitad quedamos arriba en la tabla”, agrega Fiamma, y ve al 2015 como un año fundacional para este presente.

“El 2015 fue mas en serio y me encantó como deporte también, además de formar el equipo”, completa una de las puntas del equipo conducido por Juan Pablo Costas.

Referido a esos momentos donde no estaba cómoda, la pregunta es si en algunos momentos pensó en abandonar.

“La verdad que sí, cuando empezó el 2015 no teníamos lugar para entrenar; las sub 14 hacíamos lo que se podía en un costado de la cancha y éramos 6 justas. Casi dejo pero mas o menos un mes después cambiaron los entrenadores y se acomodaron bien los entrenamientos. La verdad no se quienes me motivaron a continuar; creo que seguí porque veía a las categorías mas grandes mejor armadas y yo anhelaba entrenar y jugar como ellas”, asegura esta estudiante de quinto año en la Escuela Argentina del Oeste.

Pasó tiempo de eso, y hoy la realidad la encuentra en otra posición.

“Ahora lo re disfruto, me encanta entrenar y jugar por el deporte y encima las chicas que juegan conmigo son re amigas mías y la paso re bien con ellas adentro y afuera de la cancha”, expresa enfática y contenta por tener su lugar en el mundo con sus compañeras de equipo.

Dentro de la charla, al momento de mencionar su familia, se pone mas seria, con una descripción que sintetiza todo.

“Vivo con mis padres Daniel y Patricia, y la familia la completa mi hermano Franco, quien ahora tendría 22 años”, dice, y el silencio de varios segundos es largo. Luego, el cronista le pide una descripción de él.

“No está mas con nosotros desde el 2008. Yo era chiquita por lo que lo veía como el hermano grande; yo quería ser como él, porque era de esas personas que siempre te sacan una sonrisa”, expresa. Y él “te sacan” refleja la certeza que Franco permanece de manera presente en su vida y en la de sus padres.

Fiamma, la capitana del Sub 17 (también alterna en Sub 19 y Sub 21) que en Porteño encabeza un grupo de chicas motivadas por esta buena actualidad, y con el desafío de mantener el gran rendimiento para poder conseguir luchar por uno de los ascensos.