En pocos días se cumplen dos años del mayor logro deportivo en el básquet de Estudiantil Porteño. Fue cuando en cancha de Vélez venció a Náutico Hacoaj y se consagró campeón del Torneo Prefederal en su segunda participación. Con esa conquista accedió a ser uno de los equipos que integra el Torneo Federal, tercer escalón del básquet argentino, por debajo de la Liga Nacional y el Torneo Nacional de Ascenso.

Allí, comenzará desde el 13 de octubre su tercera temporada; mientras tanto la dirigencia va diseñando la conformación de la plantilla profesional.

Simultáneamente, la semana pasada Porteño culminó de disputar la cuarta edición del Prefederal, y si bien no necesitó de adquirir la plaza al TFB por estar ya en él, la subcomisión quiso premiar la gran actuación del 2016 en la Copa Metropolitana, finalizando entre los mejores seis y así conseguir en cancha la oportunidad de presentarse.

Obviamente, la premisa consistió en darle rodaje al equipo de conferencias, sin adquirir ningún refuerzo y en especial, brindarle minutos a los jugadores surgidos en el club. Los resultados eran lo de menos, aunque se supo de antemano que más allá de enfrentar a oponentes con profesionales, se le podía dar pelea, aunque no se ganara.

Y el debut fue ante Burzaco como visitante, una noche aciaga por la lluvia interminable que obligó a postergar varias veces el juego y culminó pasadas las 23 cuando había arrancado a las 20.30. El rival, quien terminó anoche primero en la zona, cuenta entre otros nada mas y nada menos que con Gabriel Fernández, uno de los campeones olímpicos en Atenas 2004 junto a monstruos sagrados como Ginóbili, Scola, Nocioni, Oberto, entre otros. Se perdió, pero quedó flotando la sensación de haber hecho una gran presentación ante un público que veía por primera vez a estos jóvenes atrevidos rodeados de pocos mayores.

Lo que siguió fueron excelentes victorias, otras mas laboriosas, y lógicas derrotas. Quizás el punto más alto se dio ante Club Morón en la primera rueda, demoliendo a un contrincante que recién en la última fecha perdió las chances de pasar a la fase siguiente. El triunfo se potenció porque Porteño se presentó con solamente siete jugadores, todos menores a U23, ya que las fichas mayores (Lucas Curiale, Javier Sánchez, David Alonzo, Ignacio Del Peral) estuvieron lesionados. Sin embargo, Facundo e Ignacio Spagnuolo, Esteban Belloni, Javier Cabrera, Ignacio Siniuk, Marcos Revello y Peter Rodríguez jugaron casi a la perfección de acuerdo a sus posibilidades y llenaron de entusiasmo a todos. No por el certamen en si, sino con la mirada en un futuro que ya llegó.

En esa escalada de actuaciones positivas, la derrota como locales ante Caza y Pesca también computa en el haber. Porque se le jugó de igual a igual a uno de los máximos candidatos a quedarse con el título de campeón, plagado de jugadores profesionales. El propósito de inscribir el nombre de nuestra entidad allí se había cumplido con creces ante los de Don Torcuato. Los pibes entreverados ante rivales de jerarquía reflejó lo buscado por la dirigencia y el cuerpo técnico encabezado por Juan Ignacio González.

Con la derrota ante Boca en La Bombonerita el jueves pasado se terminó esta etapa fructífera, enriquecedora. Y los cañones vuelven a estar enfocados en el Torneo de Conferencias, espacio donde como para seguir firmes en el proyecto, se derrotó a Huracán San Justo como visitante y se consiguió acceder a la Metropolitana, donde jugarán los 32 mejores de la Federación- En 2016 se llegó hasta semifinales de Zona. La mirada en este año es igualar o superar eso. Material, quedó comprobado, hay. A seguir entonces encolumnados detrás de este equipo.