Anoche, luego del gran triunfo de Estudiantil Porteño ante Don Orione de Mendoza, los Cadetes del Fútbol se fueron a cenar al hotel y descansar para el juego de hoy, por la última fecha del Nacional de Clubes que se disputa en Posadas, Misiones.

Luego del pollo a la parrilla con ensalada, Agustín Onorato, uno de los integrantes del equipo dirigido por Tomás Lacquianiti, se puso a hablar con nosotros, contando no solo las incidencias de la victoria contra los cuyanos, sino la experiencia de estar representando al Club en un certamen internacional.

“Fue un partido muy entretenido con idas y vueltas; fuimos con muchas ganas de ganar y pensando siempre que el resultado iba a ser positivo. Empezado el primer tiempo pudimos marcar y Don Orione dio vuelta el resultado; no entramos en la desesperación y en la segunda mitad lo pudimos demostrar. Las emociones jugaban en el partido y los pensamientos iban y venían, pero con confianza en nosotros mismos, sacamos el partido adelante. Terminamos con resultado arriba 5-4; nos pusimos muy contentos por el logro y festejamos muy abrazados y cantando.
Mañana (por este miércoles) nos enfrentamos al Lobito a las 17  en el Brown. Vamos a ir con las misma ganas de ganar y de divertirnos como venimos haciendo todos estos partidos, y esperamos que sea un resultado positivo para Estudiantil Porteño”, comenta Agustín, quien al hablar sobre el lugar de alojamiento, dice: “Estsmos muy cómodos y bien atendidos; siempre estamos comiendo sano”.

En relación a esta experiencia nacional, afirma:

“Es una experiencia hermosa que no la vivís todos los días. Es venir a representar a un club y a dejar todo por los colores; por eso debemos aprovechar para vivirla, disfrutarla y unirnos como grupo, que al fin y cabo a eso venimos, a divertirnos todos juntos. Con los profes nos llevamos re bien y la estamos pasando de maravilla, cada día aprendemos nuevas cosas y nuevos valores”.

Agustín es hijo de Sergio y Adriana, y tiene un hermano mayor, Federico, de 17, quien también juega en Porteño. Está en 4° año de la secundaria, en el colegio Juan XXIII, y se confiesa fanático de Boca Juniors (“el más grande jajaaj”), y también de Porteño.

“Siempre trato de estar al tanto en como le van a los equipos del club”, añade.

Se le pide que comente como arrancó a jugar fútbol, y expresa:

“Desde muy chico que me gusta jugar a la pelota. Recuerdo los dias que llegaba mi viejo de trabajar e íbamos con mi hermano al parque, nos llevábamos la pelota, a veces las bicis, y hacíamos partido con los chicos presentes. Mis primeros partidos fueron en mi colegio actual a los 6, 7 años, y aprendí los primeros pasos, como pegarle a la pelota, hacer los pases, los conceptos básicos. Luego a los 8 empecé jugando en Porteño porque era el club del barrio donde vivo. Arranqué en FAFI , jugando con tres chicos con los que hoy comparto el Nacional; después pasé a jugar en FEFI y  también conocí un grupo con quienes comparto entrenamientos y los partidos. En el club vivo momentos inolvidables y hermosos y forma una gran parte de mi vida. Estoy muy agradecido a todos los profes que tuve, porque me enseñaron y e hicieron ser mejor deportista y mejor persona”.

Es alero, se mueve por la franja dentro de la cancha, y acerca de sus sueños como deportistas, cuenta:

“Espero seguir mejorando, progresando y poder llegar a formarme como jugador de Primera, porque ese es el sueño de todo pibe”. Y sobre los objetivos en este Nacional, enfatiza:

“Aspiramos a ganarlo, porque tenemos un gran equipo”. Y lo encaran de ese modo: solamente el lunes recorrieron la capital de Misiones, cuando fueron a la plaza a efectuar unos trabajos tácticos y luego pasear por sus calles. Después, solo entrenamientos y partidos.

Los Cadetes están a full, compenetrados en Posadas, dando sustento a sus sueños de llegar bien alto en este Nacional de Clubes.