En el pizza party organizado en el quincho el sábado por la noche, entra Abril Lynch con su habitual y encantadora sonrisa; se cruza con el cronista y de la charla surge la gran noticia: las chicas del Sub 17 de Voley vencieron por la tarde a sus pares de AFALP y se aseguraron el primer puesto, ya que San Fernando cayó contra Zárate y restando una jornada ya no tienen chances de alcanzarlas. En medio de la fiesta, sigue con la indumentaria del club puesta. La mejor vestimenta.

“Quedamos punteras indiscutiblemente. En voley hay un campeonato Nacional, del cual participan los dos mejores equipos de nivel A y el primero de B de todas las provincias. Por eso era tan importante quedar primeras, para clasificar a un torneo que en un primer momento creíamos inalcanzable. Y lo logramos!”, dice con entusiasmo la capitana de un conjunto que desafía los parámetros de esta actividad, al no caracterizarse justamente por su altura.

“(Risas) Si!! Es la verdad, tradicionalmente no somos altas, pero ahora se están sumando las sub15 que me doblan en centímetros (Risas)”, contesta con naturalidad, de manera espontánea. Justamente su rostro sonriente es una cotidianeidad y por eso el periodista, desde hace años en el departamento de comunicación en el área del básquet, le pregunta si está en las antípodas de su hermano mayor Santiago, manager dentro de la estructura del Torneo Federal, tercer eslabón en las competencias argentinas, donde Estudiantil Porteño encarará una nueva temporada.

“¿O sea que mi hermano no sonríe muy seguido? jajajajaja”, responde con picardía, y luego deja espacio para una contestación mas seria.

“Últimamente con mis amigas pasamos un momento bastante difícil, pero ellas me mantienen la sonrisa en la cara, junto a mi familia y el club. A Porteño lo llevo muy en el corazón, incluyendo todos los deportes; pero como voley es el que juego capaz me hace renegar más, pero al mismo tiempo me brinda las mayores alegrías. Haber salido campeonas fue una caricia al alma, porque después de tantas veces de “casi” lograrlo, por fin nos llevamos la copa”, expresa con la emoción del logro a flor de piel por las pocas horas transcurridas de ello.

Es la menor de una familia ligada absolutamente a nuestra institución. Hija de Alejandro y Alicia, hermana del mencionado Santiago y Camila, comenzó a jugar voley desde los doce años; previamente estuvo en Gimnasia Rítmica.

“Antes de arrancar voley, hice Gimnasia Rítmica cuatro años. Me parecía y parece un deporte bellísimo pero después de un tiempo me di cuenta que no era para mi; es muy individualista y exigente, te ocupa mucho tiempo porque es de alto rendimiento. Te tiene que apasionar y yo para ese momento (8-12 años) solo me quería divertir, por eso en cuanto dejé de hacerlo, dejé. Pero sin rítmica hubiese sido todo diferente, gracias a ella conocí a dos de mis mejores amigas”, cuenta, y la repregunta inmediata sobre quiénes son.

“Azul Pérez y Julieta López. Azul sigue, clasificó para los Panamericanos, y Juli dejó pero continúa desde una orientación artística en su vida. Junto a ellas y cinco chicas mas, formamos un grupito de amigas donde actualmente nos seguimos viendo todos los fines de semana. Y somos tan amigas gracias al club, siempre fue nuestro lugar mas preciado; en mi caso, sin dudas mi segunda casa”, agrega.

Volviendo a su equipo con el cual viajará (no está completamente confirmado el lugar) al Nacional de Chapadmalal en noviembre, se le pregunta en su rol de capitana las virtudes colectivas para haber ganado de modo tan contundente.

“La mayoría nos conocemos hace mucho, hace 5 años que juego al voley y siempre fuimos las mismas. Crecimos juntas y eso ya cambia todo, no es lo mismo juntar a un par de pibas talentosas pero se conocen hace un mes, a otro que juega hace mil, todas juntas. Con las chicas nos miramos y ya sabemos qué debe hacerse, o por lo menos yo lo siento así. De a poco se fueron agregando compañeras, un par cambiaron de club y otras son de las categorías menores. Todas fueron encontrando un lugar en el grupo y cubriendo una función; eso nos hace un buen equipo, cada una aporta lo mejor de si y aunque no sea mucho, en conjunto queda hermoso”, explica. Eso desde lo táctico-técnico. ¿Cómo las define desde lo humano?

“Y… las pibas son lo mas grande que hay. Si bien no soy demasiado amiga de las chicas, porque como ya te conté tengo un grupo muy especial fuera del voley, pero son pibas hermosas. Disculpá por la expresión, pero tienen unos ovarios que ni te imaginas; una vuelta, en un torneo jugando contra Pilar, levantamos un tie break 3-9. Ese abrazo después de cada punto, en un partido caliente cuando no das mas de la adrenalina, no se compara con nada, es inexplicable”, cuenta con indisimulable emoción. Entonces se le pide una ampliación de aquel cotejo.

“Recuerdo a Rodrigo habernos dicho que torneo como ese, con equipos que ni conoces, son quienes te dejan las mejores anécdotas. Y así fue, ni me acuerdo donde había sido, pero no se me borra mas. Era la semifinal y Pilar para ese momento tenía una central con una mano tan fuerte cuando le pegaba que literalmente rompía el piso. Arrancamos a jugarlo viendo la situación, veníamos bien pero a fines del primer set una de las puntas titulares se lesiona. Con las chicas decidimos ganarlo por ella, pusimos todo a nuestro alcance y efectivamente alcanzó, porque lo ganamos y fue uno de los mejores partidos de nuestras vidas”, rememora.

Estudia sexto año en el Santo Domingo, y ya sabe la carrera a seguir en la Universidad de Buenos Aires: Comunicación Social. Los estudios y el voley no le impiden inmiscuirse en su nueva pasión: la batería.

“Hace poco arranqué a tocar la batería y estoy re enganchada, me gusta mucho la música. Es algo de familia lo musical, a mis tíos, primos y hermanos les apasiona; recién ahora me estoy introduciendo al mundo del rock y no entiendo como estuve tanto tiempo sin conocerlo (risas). Además me gusta mucho Ed Sheeran”, expresa, a quien vio en mayo pasado en el Estadio Único de La Plata.

Cuando se le pide hacia donde apuntan los objetivos del grupo en el futuro inmediato y próximo, describe:

“El objetivo de la tira en general, es jugar en A. Sería lo ideal, después de tanto esfuerzo poder cerrarlo con un doble ascenso”, afirma simple pero con seguridad Abril Lynch, la capitana de unas Sub 17 con una primera mitad de año sublime.